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Wet hot american summer

wet hot 1Título original: Idem
Origen: EE.UU.
Dirección: David Wain
Guión: Michael Showalter, David Wain
Intérpretes: Janeane Garofalo, David Hyde Pierce, Michael Showalter, Marguerite Moreau, Michael Ian Black, Zak Orth, A.D. Miles, Paul Rudd, Christopher Meloni, Molly Shannon, Ken Marino, Joe Lo Truglio
Fotografía: Ben Weinstein
Montaje: Meg Reticker
Música: Theodore Shapiro, Craig Wedren
Duración: 97 minutos
Año: 2001


8 puntos


El origen de Wain

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

wet hot 2Cuando en 2001 David Wain presentó su debut en el largometraje Wet hot american summer, su firma era más o menos reconocida para el público norteamericano, con un antecedente popular como la serie The state que se emitió por la cadena MTV. Y ambas producciones serían una especie de mapa sobre el que la figura de Wain iría indagando constantemente en su obra posterior: sus películas se construyen desde una autoconsciencia de sketch, sin complejo alguno por ese formato, suponiendo a la comedia como una estructura que se vale tanto de la repetición como de cierta fragmentación temática por secuencias. Así es como Wain, y sus habituales colaboradores Michael Showalter y Ken Marino, trabajan lo temático icónicamente, superponiendo superficies y estructuras que en el total dan una mirada compleja y global no sólo sobre el género en sí,  sino también sobre sus temas recurrentes. La ecuación en estas películas es más o menos la siguiente: A y B hacen esto, y C y D hacen lo otro. Perfecto: ¿qué pasaría si A y B se cruzan con C y D? El resultado es comedia de la mejor.

Wet hot american summer tiene todo esto que sería luego estilo en las películas de Wain (de las mejores como Acabaron juntos hasta las más fallidas como Locura en el paraíso), pero se sostiene sobre una estructura que es un homenaje bien claro a aquellas primeras comedias de la generación Saturday night live, con tipos como Bill Murray, Dan Aykroyd, Steve Martin o Chevy Chase. Estamos, por cierto, en el territorio de la década de 1980, con sus campamentos de verano, sus chicas atrevidas, sus jóvenes con la sexualidad en la piel y sus tensiones hormonales bien presentes. Claro, y esto era también un asunto que atravesaba a una serie emblemática y similar en temas como Freeks and geeks, la mirada es inevitablemente nostálgica aunque aquí bastante más ácida y satírica.

A partir de la claridad conceptual y estilística, la película de Wain se anima entonces a poner todo patas para arriba, a trabajar el gag por una suerte de acumulación de personajes y situaciones, y a tensionar los hilos para que el clímax sea la explosión de todo eso que venía trabajando anteriormente: el desenlace, en una acorde lectura de buena parte del cine adolescente e infantil de los 80’s, es todo lo fantástico y ridículo que se puede ser. Tras todo esto surgen algunos leitmotiv humorísticos habituales de Wain, como esas secuencias donde los tiempos se atomizan y el absurdo se expande, en este caso un viaje de los integrantes del campamento a la ciudad donde viven un verdadero infierno de adicciones en el lapso de unas pocas horas. La clave en la comedia marca Wain es que pasan un montón de cosas sumamente hilarantes, pero sus personajes se comportan como si el universo que los rodea fuera lo más normal. En esa fricción aparece el humor, que no deja de tener su cuota de incomodidad.

Tal vez Wain no tenga a nivel internacional el nombre que merece, pero en Estados Unidos se ha convertido en un tipo reputadísimo. Por eso, en breve, Netflix comenzará a emitir la serie de Wet hot american summer, que contará el primer día de aquel campamento que habíamos visto en el film. Promete.

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