Título original: The Union
Origen: EE.UU.
Dirección: Julian Farino
Guión: Joe Barton, David Guggenheim
Intérpretes: Mark Wahlberg, Halle Berry, J.K. Simmons, Mike Colter, Alice Lee, Jessica De Gouw, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Jackie Earle Haley, Lucy Cork, Patch Darragh, Juan Carlos Hernández, Stephen Campbell Moore, Adam Collins, Oliver Monaghan, Dana Delany
Fotografía: Alan Stewart
Montaje: Pia Di Ciaula
Música: Rupert Gregson-Williams
Duración: 107 minutos
Año: 2024
Plataforma: Netflix
4 puntos
BUROCRACIA NETFLIX
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Netflix vuelve a la carga con su modelo de producción habitual para crear franquicias: premisas apenas originales, realizadores casi totalmente anónimos en sus puestas en escena, estrellas repitiéndose en sus performances, locaciones de distintas partes del mundo filmadas con sentido turístico, estéticas que parecen más guiadas por algoritmos repetitivos que otra cosa. El sindicato es otro engranaje más en un proceso apenas creativo, que promueve productos efímeros y olvidables, incluso cuando luego quieran tener extensiones.
La película dirigida por Julian Farino se centra en Mike (Mark Wahlberg), que es el típico laburante de Nueva Jersey, con su grupete de amigos y una vida de soltero sin sobresaltos. Hasta que en la fiesta de reunión de egresados de la secundaria se encuentra con Roxanne (Halle Berry), un amor de su juventud a la que le había perdido el rastro. Resulta que ella pertenece a una agencia secreta llamada, precisamente, “El Sindicato”, compuesta por sujetos que podrían pasar por gente común y corriente, pero que en verdad son expertos en espionaje e inteligencia. Es entonces que Mike se verá reclutado un poco forzadamente para una misión destinada a impedir que una lista con todos los integrantes de las distintas agencias occidentales sea adquirida por fuerzas enemigas del mundo libre, como los chinos, rusos e iraníes.
Todo lo previamente descripto ya fue contado muchas veces. De hecho, llama la atención que los guionistas recurran nuevamente al disparador de “una lista de agentes que puede ser filtrada al enemigo”, que ya viene por lo menos desde la primera entrega de Misión: Imposible. Pero, además, a la película no se le cae una idea nueva en todo su recorrido: desde la etapa de aprendizaje del protagonista, pasando por los giros en la misión, la subtrama romántica y la revelación del villano, todo es predecible y repetido en El sindicato. Para colmo, no hay ninguna secuencia de acción que sea realmente vibrante o un uso mínimamente profundo del choque de un trabajador con el universo de las agencias de inteligencia.
Con lo único que cuenta El sindicato es con los carismas de Wahlberg y Berry, aunque no haya mucha química entre ellos. Eso, y los aportes a cuentagotas de J.K. Simmons, Mike Colter, Adewale Akinnuoye-Agbaje y Jackie Earle Haley -todos robando un poco, convengamos- en papeles de reparto. No hay mucho más en una película que no narra nada nuevo y que ni siquiera lo hace con la convicción necesaria. Otro producto de Netflix puramente burocrático.
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