Título original: Ladies first // Origen: EE.UU. / Reino Unido // Dirección: Thea Sharrock // Guión: Natalie Krinsky, Cinco Paul, Katie Silberman, basado en el film de Netflix Je Ne Suis Pas Un Homme Facile, de Eleonore Pourriat // Intérpretes: Sacha Baron Cohen, Rosamund Pike, Emily Mortimer, Weruche Opia, Charles Dance, Fiona Shaw, Richard E. Grant, Kathryn Hunter, Kadiff Kirwan, Bill Paterson // Fotografía: Haris Zambarloukos // Edición: Mark Everson // Música: Atli Örvarsson // Duración: 90 minutos // Año: 2026 // Plataforma: Netflix
2 puntos
TODA LA CULPA ES DE LOS HOMBRES
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Hay un mal llamado feminismo que le ha hecho muy mal al mundo en general y a la industria audiovisual en particular. No solo por la ideología culposa, dogmática y señalizadora que impulsa, sino también por cómo esto ha propiciado películas donde el discurso pasa a ser lo único que importa. Las damas primero, film disponible en Netflix, es un resumen acabado de esta corriente estética, una supuesta comedia romántica que no tiene nada de cómico ni de romance sincero.
La película de Thea Sharrock nos muestra, por un lado, a Damien Sachs (Sacha Baron Cohen), un alto ejecutivo que es machista, chauvinista, misógino e hipócrita. Trata a las mujeres como objetos, las seduce de la forma más despreciable posible y las subestima a más no poder. Incluso, cuando recibe cuestionamientos, se victimiza en su rol de hombre. Pero también lo hace porque básicamente reproduce un comportamiento que comparte con todos sus compañeros de género, porque el film deja en claro -una y otra vez- que todos los hombres son (somos) como él y que lo único que lo diferencia es su poder y escala salarial. Por otro lado, está Alex Fox (Rosamund Pike), empleada de rango medio en la misma empresa, que a pesar de su talento es subestimada solo por ser mujer y que encima enfrenta un montón de problemas adicionales precisamente por ser mujer. Obviamente, el relato se ocupa de remarcar constantemente que a todas las mujeres les pasa lo mismo que a Alex y que a lo sumo la única que les queda es mostrarse sumisas frente a los hombres para poder progresar y obtener algunas migajas. Es decir, el patriarcado perfecto, uno que parece de hace dos siglos, pero que sin embargo es descripto como actual.
La situación previa, a partir de un incidente, se da vuelta y Damien pasa a habitar una sociedad que es un reverso de la anterior y a la vez no tanto. Es que ahora las mujeres pasan a ser las que dominan, pero haciendo exactamente lo que antes hacían los hombres: someter, subestimar, maltratar y hasta comportarse de manera impropia con total impunidad. Por ejemplo, rascándose las partes a la vista de cualquiera mientras los hombres cocinan, en una muestra de la escasísima imaginación que tiene la película, que lo único que hace es reproducir estereotipos sin gracia. Frente a eso, y con Alex ahora en el puesto ejecutivo que él antes tenía, Damien tratará de adaptarse como puede y ascender a como dé lugar, sometiéndose a los deseos del “matriarcado”. Obviamente, lo que le esperará finalmente será un proceso de “aprendizaje”, un “darse cuenta” de que no debe comportarse de forma machista y que en realidad las mujeres, y especialmente Alex, merecen mucho más. El gran problema es cómo se da ese “aprendizaje”.
Porque Las damas primero es una película a la que no le interesa realmente sus personajes, sino decir algo sobre el mundo que complazca a un espectador que ya tiene claro que todo es blanco y negro, que las mujeres son víctimas sin matices y los hombres los grandes villanos dentro del marco social. Por eso todos los hombres que aparecen en la película son seres despreciables en el primer escenario y patéticos en el segundo, mientras que las mujeres son pasivas al comienzo y luego, cuando son victimarias, son exculpadas por obra y gracia del guión. De ahí a la resolución declamatoria y facilista hay un paso, mientras se desperdicia un elenco de nombres relevantes (Charles Dance, Fiona Shaw, Richard E. Grant) y da entre pena y enojo ver a Baron Cohen haciendo la performance de “hombre feminista”. Las damas primero se inventa a sí misma una realidad cómoda, no hace ningún planteo mínimamente interesante y encima no tiene ni un chiste bueno.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

