Título original: 72 hours // Origen: EE.UU. // Dirección: Tim Story // Guión: Jon Hurwitz, Hayden Schlossberg, Kevin Burrows, Matt Mider // Intérpretes: Kevin Hart, Marcello Hernández, Mason Gooding, Kam Patterson, Ben Marshall, Zach Cherry, Michael Mando, Teyana Taylor, Kevin Dunn, Anna Garcia, Elysée Sanvillé, Genna Quintos, Megan Suri, Andy Garcia, Mike Epps, Sophia Del Rio // Fotografía: Larry Blanford // Edición: Peter S. Elliot // Música: Christopher Lennertz // Duración: 105 minutos // Año: 2026 // Plataforma: Netflix
6 puntos
LO MEJOR DE LO PEOR
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Se podría decir que 72 horas es lo mejor que hizo Tim Story en mucho tiempo, prácticamente desde las dos películas de Los Cuatro Fantásticos que dirigió en el 2005 y el 2007. Y definitivamente lo mejor que hizo junto con Kevin Hart, con quien viene trabajando desde hace una década y media. ¿Eso hace a 72 horas una gran película? Ciertamente no: estamos ante una comedia apenas correcta, que demuestra algo de inventiva para elaborar unas cuantas situaciones cómicas, pero a la que también le cuesta ser consistente tanto desde lo narrativo como desde la construcción del humor.
El film, disponible en Netflix, se centra en Joe (Hart), un ejecutivo publicitario que, justo cuando tiene un importante ascenso asegurado, se da cuenta que en realidad está al borde de ser despedido. Desesperado, para salvar su más reciente campaña para una bebida alcohólica, decide aceptar la invitación que le llegó por error para participar de una despedida de soltero que están organizando unos veinteañeros para un integrante del grupo. Su objetivo es utilizarlos casi como conejillos de indias para conectar con ese público objetivo que consume esa bebida, pero la apuesta tendrá efectos diversos: es que nada saldrá como se esperaba y tanto él como sus recién conocidos se meterán en toda clase de problemas, sufriendo borracheras extremas, robos y hasta quedando en la mira de un poderoso grupo de narcotraficantes.
Si el planteo recuerda un poco al de ¿Qué pasó ayer?, es porque hay bastante de la trilogía dirigida por Todd Phillips. Claro que Story no tiene la capacidad para la comedia de Phillips y tiende a ser bastante esquemático en cómo piensa y retrata a los personajes. Acá lo ayuda bastante el guión, escrito por Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg (cocreadores de Cobra Kai) junto a Kevin Burrows y Matt Mider, autores de una comedia más que atractiva como El paquete. Pero lo que se ve es una lucha constante entre cierta voluntad caótica del relato, que está tratando todo el tiempo de crear chistes y situaciones insólitas, y la pacatería del realizador, que en muchos pasajes parece más preocupado por querer dar lecciones de vida que por tratar de divertir al espectador. Ahí es donde también Hart juega un papel ambiguo, entre su vocación comediante, con algunas improvisaciones que dan en el blanco -la transformación que tiene su personaje cuando ingiere cocaína es todo un hallazgo-, y una tendencia a transmitir valores antes que a colaborar en la narración.
Si bien es muy despareja, 72 horas saca ventaja en el sentido de que el proceso de aprendizaje que hace su protagonista, al igual que los pibes con los que entabla un vínculo inesperado, no es tan forzado o arbitrario. Eso no quita que hay hacia al final un par de momentos donde todo se acomoda un poco a las apuradas y en donde prevalece la sensación de que integrantes del elenco, como Kevin Dunn o Zach Cherry, merecían mejor suerte. Eso sí, la breve aparición de Andy Garcia, donde prácticamente se parodia a sí mismo y al género de gángsters, es inesperadamente efectiva. Definitivamente, 72 horas es la cima creativa de un realizador mediocre como Story.
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