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Cobra Kai – Temporada 5

Por Rodrigo Seijas

(@rodma28)

A esta altura, podría decirse que Cobra Kai ha encontrado tanto un piso como un techo bastante consolidados, lo cual implica que hay ciertos problemas narrativos a los cuales les cuesta superar, pero también que posee dosis de diversión y tensión garantizados. De ahí que, en unos cuantos aspectos, esta quinta temporada funcione como un calco de la cuarta entrega: a ambas les cuesta encontrar el nudo conflictivo adecuado, pero una vez que lo logran, consiguen hilvanar varios capítulos electrizantes, aún en sus imperfecciones. Por eso la primera mitad -desde los capítulos Long, long way home hasta Extreme measures– no parece encontrar un rumbo específico, tratando de hilvanar diversas subtramas, que van desde el viaje fallido de Miguel para encontrar a su padre (que resulta ser un tipo bastante repugnante); hasta distintos intentos (todos fallidos) de Daniel y Chozen por poner en dificultades a Terry Silver; pasando por instancias de confrontación entre los jóvenes integrantes de Miyagi-Do/Eagle Fang y Cobra Kai, que no agregan demasiado a lo ya visto previamente. Es posiblemente a partir del episodio Ouroboros, luego de la reaparición de John Kreese -que siempre es un motor para la trama-, que el relato encuentra un nuevo marco de confrontación potente entre las distintas visiones sobre las artes marciales y la vida en general. Y eso se termina de consolidar en el octavo capítulo, Taikai, con la lucha que se desata por un lugar en un codiciado torneo internacional, que vuelve a meter a todos los personajes en el terreno más cómodo para la serie, que es la competencia deportiva. Sí hay que decir que esta vez Cobra Kai no encuentra resoluciones tan potentes como en su anterior temporada: hay varios giros que lucen un tanto apresurados y facilistas -por ejemplo, toda la idea de la invasión a la casa de Silver luce un tanto tirada de los pelos-, por más que traigan como resultado varias secuencias vibrantes. Pero si todos estos baches narrativos conducirían a muchas series a un colapso de sus premisas, la solidez de los protagonistas de Cobra Kai, sumado a la mixtura de drama y comedia que manejan, hacen que todo sea más llevadero y disfrutable. No deja de ser sorprendente cómo la creación de Josh Heald, Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg ha logrado desplegar una galería de numerosos personajes que, con sus altas y bajas, siempre mantienen una óptima coherencia, sin traicionarse a sí mismos. Eso permite, incluso, un par de reapariciones, como las de Mike Barnes (Sean Kanan) y Jessica Andrews (Robyn Lively) -vistos originalmente en Karate Kid III-, que no solo son repensados, sino que también tienen aportes productivos a la trama central. Del mismo modo, Silver vuelve a demostrar ser un gran villano, que quizás no tiene el cierre merecido para su recorrido y que hasta posiblemente merezca una revancha. Lo que sí, el final de esta quinta temporada vuelve a instalar la sensación de que quizás la próxima entrega deba ser la última: es cierto que el tercer año había dejado una sensación similar y luego la serie había encontrado nuevas vías de conflicto, pero posiblemente lo más sano sea arribar a definitivo cierre en el sexto año. El reencuentro entre Johnny y Daniel supo reconfigurar y continuar en muy buena forma a la saga de Karate Kid, arribando incluso a algunas cimas del género deportivo e instalando un imaginario de gran potencia, que hasta permite que no nos importen demasiado algunos elementos narrativos que podrían sonar fácilmente inverosímiles. El dilema que queda instalado ahora es si Heald, Hurwitz y Schlossberg encuentran el final preciso que requiere la serie -que apunta a focalizarse nuevamente en el antagonismo de Daniel y Johnny con Kreese-, o si se atreven a rizar el rizo hasta el límite de lo arbitrario y el artificio. Mientras tanto, queda en claro que Cobra Kai eleva su nivel cuando enlaza lo físico con el drama, la comedia con los dilemas personales. Y que, contra unos cuantos pronósticos, logró sostener su planteo a lo largo de los años y trascender la noción de placer culpable -que es donde la ataba el vínculo con Karate Kid– para ser simplemente un placer que se disfruta con ansiedad y devoción.

-Los diez episodios de la quinta temporada de Cobra Kai están disponibles en Netflix.

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