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María Marta: El crimen del country – Miniserie

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

“La pinta es lo de menos, vos sos un gordo bueno” decía aquella bella canción de un tiempo en el que podíamos hablar de la gordura con paternalismo y sin que nadie se ofenda en las redes sociales. En María Marta: El crimen del country, la miniserie de HBO Max, no solo hay un gordo bueno, hay dos: están el “Gordo” Carrascosa (Jorge Marrale) y el “Gordo” Bártoli (Guillermo Arengo); de hecho se dicen “gordo” entre ellos y los otros personajes les dicen “gordo”, al nivel de que a veces nosotros, los espectadores, no sabemos de qué gordo están hablando. Pero que son buenos, de eso no hay dudas. La miniserie de ocho episodios, dirigida por Daniela Goggi, aborda el crimen de María Marta García Belsunce al estilo de este subgénero tan de moda de los crímenes reales. Los crímenes reales son un subgénero del policial, pero también del drama, porque si bien importan los detalles criminales y judiciales, también importan aspectos dramáticos y psicológicos de los personajes: si la causa es muy conocida como en este caso (tanto que hasta las nuevas generaciones pudieron informarse con la miniserie documental que lanzó Netflix hace un par de años), lo verdaderamente relevante será conocer detalles de los implicados, aspectos de su vida personal o, incluso, cómo esos individuos tuvieron que lidiar con un contexto. Por eso que el principal problema de María Marta: El crimen del country es que no trasciende la frontera de la recreación de un hecho policial y judicial, y en ambos aspectos lo hace pobremente, y su narración atemporal es absolutamente confusa. Si el caso es rico en implicancias sociales y políticas, la miniserie se desentiende mayormente del pasado de los personajes o, peor aún, lo hace de manera caricaturesca y simplificada como su mirada sobre el periodismo. Sin embargo todo esto, que podría ser visto apenas como una pobre recreación, escala cuando descubrimos que detrás de esta producción hay una motivación evidente: que es exculpar a Carrascosa y a toda la familia. Toda la serie está construida desde el punto de vista de la familia, colocando a los personajes en situaciones que evidentemente los exculpan y los vuelven víctimas, o de aquellos personajes que los defienden, como dos mujeres que siguen el caso y lanzan una web para defender a Carrascosa. El fiscal es un pelele y el vecino, sobre quien actualmente hay un juicio en marcha, es mostrado como un villano sin matices. No de gusto, ni el fiscal ni el vecino tienen sus apellidos reales. Por lo tanto uno no entiende si la miniserie es mala porque el plan la condiciona o es mala porque definitivamente no supieron cómo contar el hecho. Todos están en su derecho de tomar una postura, el problema es que aquí luce burdo y subrayado, hasta el límite de que los diálogos están construidos de forma tal que todas las teorías contra Carrascosa y la familia son dispuestas, pero desarticuladas velozmente por algún personaje que nos explica por qué no. Y, por si hiciera falta, María Marta es un personaje tan mínimo y de reparto, que su inclusión en el título es un mero gancho comercial.

Los ocho episodios de María Marta: El crimen del country se pueden ver en HBO Max.


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