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Todo sobre los Ricardo

Título original: Being the Ricardos
Origen: EE.UU.
Dirección: Aaron Sorkin
Guión: Aaron Sorkin
Intérpretes: Nicole Kidman, Javier Bardem, J.K. Simmons, Nina Arianda, Tony Hale, Alia Shawkat, Jake Lacy, Linda Lavin, Ronny Cox, John Rubinstein, Clark Gregg, Nelson Franklin, Jeff Holman, Jonah Platt
Fotografía: Jeff Cronenweth
Montaje: Alan Baumgarten
Música: Daniel Pemberton
Duración: 131 minutos
Año: 2021
Plataforma: Amazon Prime Video


6 puntos


FICCIÓN Y REALIDAD

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

Si bien esta película fue vendida como “la película sobre Lucille Ball”, lo que de alguna manera sirve para incluirla en la agenda del momento y convertirla en la historia de revalidación del genio de una mujer relegada en la historia del entretenimiento, lo cierto es que el film de Aaron Sorkin es más que nada una historia sobre el proceso creativo, sobre los métodos de trabajo y sobre la obra de un artista cuando excede los límites laborales y se convierte más que nada en una obsesión personal. Es cierto también que la película habilita elementos que dan para la interpretación por ambos caminos, lo que le otorga una ambigüedad saludable en este presente donde todo tiene que ser evidente en sus intenciones. Pero Sorkin, que aún nos debe una gran película como director, es un tipo inteligente y sabe zigzaguear, ofreciendo eso que muchos quieren ver mientras trafica ideas más atractivas.

Todo sobre los Ricardo relata una semana en la producción de Yo quiero a Lucy, la sitcom madre de todas las sitcom, aquella que volvió una figura popularísima a la citada Ball (Nicole Kidman, con una caracterización algo molesta) y también a su marido, el músico y actor cubano Desi Arnaz (Javier Bardem). No es una semana cualquiera: en tiempo de la “Caza de Brujas” macartista un reputado periodista revela que la actriz fue citada por la Comisión que investiga a las personalidades que aparentan simpatizar con el Partido Comunista, mientras que Ball está por comunicar un embarazo y Arnaz quiere que ese asunto sea incluido en la sitcom. Todos estos elementos ponen en crisis a los propios protagonistas, pero también al resto del elenco, los guionistas, los productores, los dueños de la cadena y al director de la serie. Sorkin toma una decisión acertadísima: todo se resuelve entre las paredes del estudio de grabación, incorporando un carácter algo asfixiante en un drama que se va volviendo cada vez más psicológico, pero fundamentalmente dejando entrever que cuando el arte se ve atravesado por la política la resolución es por la vía del arte.

Tanto el título original como el que le pusieron por estas tierras da cuenta de una idea central: para una pareja que lo era en la vida real y en la ficción, los límites comenzaban a achicarse hasta volverse invisibles. Ese hogar montado en el set televisivo terminaba siendo el hogar mismo de Ball y Arnaz, que terminarían siendo devorados por esa misma fama que tanto alimentaron. El guion de Sorkin trabaja notablemente el espacio, primero con esfuerzo y subrayado pero progresivamente volviéndose (como los límites en la vida de Ball y Arnaz) invisible. Por eso que Todo sobre los Ricardo va mejorando con el paso de los minutos, cuando definitivamente la película toma al acto creativo y sintetiza a los personajes por aquello que los hacía sobresalientes: Arnaz como un negociador y seductor impecable, Ball como una creadora única, alguien que tenía el tiempo de la comedia en la cabeza y que sabía como pocos de qué manera lucía mejor un chiste. Ese es el mejor homenaje que una película biográfica puede hacerse a sus personajes, sin caer en el enciclopedismo barato.


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