Funcinema

Pequeña gran vida

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Título original: Downsizing
Origen: EE.UU.
Dirección: Alexander Payne
Guión: Alexander Payne, Jim Taylor
Intérpretes: Matt Damon, Christoph Waltz, Hong Chau, Kristen Wiig, Jason Sudeikis, Udo Kier, Neil Patrick Harris, Laura Dern, Margo Martindale, Kerri Kenney, Maribeth Monroe, Niecy Nash
Fotografía: Phedon Papamichael
Montaje: Kevin Tent
Música: Rolfe Kent
Duración: 135 minutos
Año: 2017


9 puntos


QUISIERA SER GRANDE

Por María Putrueli

(@maryputrueli)

Tal vez el título de esta nota confunda un poco al espectador, ya que estamos ante una película donde el conflicto de la trama inicia cuando su protagonista decide reducir dramáticamente su tamaño/medida de hombre promedio de 1,70 aproximado a 12 centímetros. Sin embargo, prometo que en el transcurrir de este texto quedará completamente justificada la ambición de esa grandeza.

Si algo podemos decir del cine de Alexander Payne es que puede estar conformado por detractores, por amantes incondicionales, pero nunca jamás serán de la partida los indiferentes; resulta imposible ser testigo de una propuesta de Payne y no quedar atrapado por esos mundos planteados donde lleva al extremo la ironía del mundo político, la nostalgia por la vida vivida y la frustración por aquello que hubiésemos querido vivir pero no encontramos el valor para hacerlo. De eso hablan varias de sus anteriores películas y todo esto también se cuestiona aquí en esta pequeña gran vida que el personaje de Matt Damon tiene por delante.

Con motivo de una superpoblación establecida, y en busca de una mejor calidad de vida,  un científico noruego crea un procedimiento para reducir a la gente. La oferta que plantea es un mundo “ideal”: aquellos que lo deseen pueden licuar sus bienes, vender todo lo que posean y, con la relación a favor, todo ese dinero convertido al valor en un mundo de miniatura. Esto convertirá a cada ser humano de clase media o media baja en un ciudadano con un más que buen pasar, tendrá la mansión de sus sueños, no deberá trabajar duro como lo viene haciendo y será increíblemente feliz o, al menos, eso vende el anuncio de este cambio de vida.

Frente a esta decisión se encuentra Paul Safranek (Matt Damon) y su esposa Audrey (Kristen Wiig), quienes llevan una vida bastante austera, con trabajos que no rinden lo suficiente y sin mucho que apegarse al mundo de medidas establecidas como normales. Ante tamaña tentación deciden someterse al proceso de miniaturización y encarar una nueva vida. Hasta aquí el tono de la trama se sometía a una comedia con algunos momentos agridulces y unas cuántas ironías al pasar cargadas de verdades sobre esclavitud, racismo, diferencias fundamentales en la humanidad, economía del mundo y la constante del ser humano, la frustración por no tener la vida deseada y, peor aún, que otro más la tenga.

Una vez Paul se convierte en una persona de doce centímetros, se produce un giro argumental donde la esencia de Payne se pone de manifiesto: allí empieza para Paul una nueva vida, que resulta sin embargo ser la misma que antes, frustraciones, miedos, un trabajo que lo encuentra resignado, un mundo ideal al cual no pertenece.

Dos personas llenan de significado la diminuta existencia de Paul, su nuevo vecino Dusan (Cristoph Waltz) un hombre adinerado quien decidió hacerse pequeño para vivir de fiesta en fiesta y con un contacto del mundo de estaturas promedio, realizar un comercio algo ilegal de productos entre ambos mundos; y por otra parte, Ngoc Lan (Hong Chau), una mujer vietnamita activista quien sin su consentimiento fue miniaturizada como un castigo por ser parte de una protesta política.

A través de ellos, Paul finalmente se convertirá en la persona que siempre ansió ser, alguien que necesitó encogerse de manera radical para encontrar la grandeza que lleva por dentro.

Alexander Payne logra con Una pequeña gran vida su película más arriesgada y comprometida, una crítica a la sociedad actual, al consumo y capitalismo que somete a dicha sociedad, y desde allí abre una puerta para una profunda reflexión sobre los ideales personales y generales de la especie humana, todo en un contexto de ciencia ficción que parece por momentos menos cerca de la ficción, y más cerca de una preocupante realidad.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Comentarios

comentarios