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BERLÍN 2012: Álex de la Iglesia, activistas y Wang Quan’an

-Fue presentada, fuera de competencia, Haywire, cinta de acción con Antonio Banderas, Ewan McGregor, Michael Douglas y Gina Carano en el elenco, bajo la dirección de Steven Soderbergh.

Pero Álex de la Iglesia demostró ser el verdadero plato fuerte, con la exhibición de prensa de La chispa de la vida –que cuenta en el protagónico con Salma Hayek-, que llenó la sala llenos totales en una sala alemana, en la sección Berlinale Special. Ambos filmes le dieron vigor mediático al festival.

La tragicomedia del realizador de El día de la bestia es el relato de un publicista sin trabajo que sufre un accidente y no se puede mover. José Mota es Roberto, ese publicista que inventó en su momento el célebre slogan “la chispa de la vida” para una bebida gaseosa, pero ahora es un tipo sin trabajo que se ha caído y está tirado en una obra en construcción, con una barra de hierro clavada en la cabeza.

“Representa nuestro mundo en crisis, pero si mantenemos la dignidad sobreviviremos”, según declaró De la Iglesia

Mota describió el rodaje como algo muy difícil. “Debía interpretar sin moverme, no podía mover ni la cabeza, y debía permanecer tumbado durante muchas horas en una cama de hierro con pinchos, a una temperatura de menos dos grados. Tuvieron que ponerme una estufa bajo la cama”, aseveró.

De la Iglesia elogió la actuación de la mexicana Salma Hayek. Conocí a Salma Hayek hace tiempo, cuando preparaba Perdita Durango, y tenía ganas de trabajar con ella. Cuando haces una película ambiciosa quieres tener a los mejores actores. Ella era ideal porque es una extranjera en el filme, no comprende qué son esos buitres, no comprende a la gente que rodea a Roberto”, afirmó el cineasta.

-La Berlinale brindó hoy su plataforma a «bloggers» y activistas de la primavera árabe, eje temático del festival, con el objetivo de trasladar a la gran pantalla a los “captadores espontáneos” de esas revoluciones.

“Las revueltas árabes son la máxima expresión de un ansia colectiva de cambio. De ahí surgió mucho material audiovisual, tomado por gente real y que muestra a gente real. El desafío ahora es trasladarlo al cine”, sostuvo el director del festival, Dieter Kosslick, al presentar el “Foro de la Primavera Árabe”.

Internet es ahora mismo el «más importante canal de difusión» para la revueltas contra el régimen de Siria, sostuvo la directora y activista siria Hala Al Alabdallah, presente también en el foro.

“Hay toda una nueva generación de cineastas surgidos de YouTube, cuyas imágenes, captadas con el celular, son armas en la lucha por la libertad”, agregó la cineasta, quien recordó que tomar y difundir esas imágenes, en buena parte del mundo, solo es posible “arriesgando la propia vida”.

Koslick destacó la importancia de dar al término primavera árabe “su sentido más amplio”. Más allá de los debate, hoy y mañana, organizadas por regiones y problemáticas -desde Siria a Túnez, Egipto y Libia, entre otras-, la Berlinale ha incluido unos cincuenta filmes, en todas sus secciones, alrededor de ese eje temático.

Sansal compartirá debates con colegas como el marroquí Tahar Ben Jelloun. En tanto, el español Javier Bardem hablará de la problemática del Sahara con el público presente, mañana, en la presentación del documental Hijos de las nubes, la última colonia, dirigido por Álvaro Longoira y producida por el actor.

El eje temático de esta 62° edición de la Berlinale es el foco prioritario de atención del World Cinema Fund, un fondo de ayuda al cine, creado por el festival a principios de los 2000 y que hasta ahora se concentró en Latinoamérica, Asia y Oriente Medio.

El WCF apoyó en los años pasados filmes posteriormente proyectados en la Berlinale, algunos de ellos en la sección competitiva, como fue el caso de La teta asustada, de la peruana Claudia Llosa, Oso de Oro en 2009.

Las últimas ediciones han sido ricas en otros ejemplos de cine latinoamericano salido de la factoría WCF y que acabaron premiados, como las argentinas El otro, de Ariel Rotter; El custodio, de Rodrigo Moreno y El abrazo partido, de Daniel Burman.

-Un filme épico que recuerda la confusión y barbarie que asoló China en su paso de un gobierno imperial a uno comunista a principios del siglo XX “sólo ha sido posible gracias a una gran libertad artística”, sostuvo el director Wang Quan’an, cuya cinta de tres horas White deer plain se presentó mundialmente,

El cineasta le dijo a los periodistas que se había tenido que someter a los censores chinos y algunos cambios habían sido inevitables. Y aunque no estaba totalmente satisfecho con el producto final, era mejor que nada. “Durante 20 años ha sido imposible, y quizá incluso tabú, hacer este tipo de película”, aseveró Wang –que ganó el Oso de Oro en el 2007 por Tuya´s marriage- tras la proyección de su nueva cinta, basada en una novela de Chen Zhongshi.

Muchos consideraban la novela en la que se basa la película imposible de rodar por parte de un director chino por las escenas de sexo explícito, el complicado argumento y el poco favorecedor retrato que se hace de los revolucionarios, contrarrevolucionarios y soldados.

La adaptación cinematográfica incluye sexo y violaciones -aunque sin desnudos-, el lenguaje es duro y se percibe una total ausencia de identificación con los eventos históricos narrados.

«Vemos lo que sucedió a principios del siglo XX, y eso podría ayudarnos a comprender por qué somos como somos», aseveró el realizador.

(Fuentes: AFP, Reuters)

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