Título original: Oh. What. Fun // Origen: EE.UU. // Dirección: Michael Showalter // Guión: Chandler Baker, Michael Showalter // Intérpretes: Michelle Pfeiffer, Denis Leary, Felicity Jones, Chloë Grace Moretz, Dominic Sessa, Jason Schwartzman, Joan Chen, Havana Rose Liu, Eva Longoria, Rose Abdoo, Danielle Brooks, Maude Apatow // Fotografía: Jim Frohna // Edición: Alisa Lepselter, Nick Moore // Música: Siddhartha Khosla // Duración: 106 minutos // Año: 2025 // Plataforma: Prime Video
4 puntos
CUPO FEMENINO
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Se podían depositar bastantes expectativas en ¡Vaya Navidad! teniendo en cuenta los nombres involucrados: no solo un elenco integrado por figuras como Michelle Pfeiffer, Denis Leary, Felicity Jones, Chloë Grace Moretz, Dominic Sessa, Jason Schwartzman, Eva Longoria y Joan Chen, sino también un director y coguionista como Michael Showalter, que supo hacer una película muy atractiva como Un amor inseparable. En cambio, la película, disponible en Prime Video, es una decepción absoluta, no solo por sus ideas pretendidamente progresistas que se revelan como retrógradas, sino también por cómo su discursividad, sumada a una puesta en escena terriblemente esquemática, termina por anular casi toda posibilidad de comedia.
Uno ya puede intuir que el asunto no va a salir bien desde el mismísimo prólogo, que es ingenioso visualmente, pero que ya tiene un tono resentido bastante banal. Allí escuchamos a Claire (Pfeiffer) quejándose de que todas las películas navideñas están protagonizadas por hombres y que las mujeres son siempre relegadas a pesar de lo importantes que son en sus actividades. Como si al discurso masculino le interesara apropiarse del ámbito navideño por vaya a saberse qué razón -si la hay, el film no se encarga de revelarla, más allá de la enunciación de la teoría conspirativa- y como si gran parte de los hombres de esas películas la pasaran bárbaro en esos relatos -pregúntenle al James Stewart de ¡Qué bello es vivir! o al Arnold Schwarzenegger de El regalo prometido, por citar un par de ejemplos, si realmente disfrutan sus recorridos de aprendizaje-. Resulta que Claire es una obsesiva de la Navidad y sus rituales, alguien que llega a extremos para que todo resulte perfecto y que su familia refleje ese espíritu. Pero ninguno de sus hijos le hace demasiado caso: Channing (Jones) no quiere replicar sus modismos y hace un poco la suya con su marido Doug (Schwartzman); Taylor (Moretz) siempre trae una novia nueva cada Navidad; y a Sammy (Sessa), que es bastante malcriado e inmaduro, lo acaba de dejar su pareja. Tampoco su esposo Nick (Denis Leary) está a la altura de las expectativas y todo desbarranca cuando, camino a un festival de música, Claire queda olvidada, al estilo Mi pobre angelito. Es entonces que Claire emprenderá un viaje solitario, que la llevará a un programa televisivo en el que la conductora (Eva Longoria) montó un concurso dedicado a celebrar a las mejores madres durante la Navidad.
No deja de ser llamativo cómo el film nunca problematiza -más allá de algunos apuntes aislados- a Claire, sus obsesiones y manías controladoras, para en cambio construirla como un vehículo discursivo que llega a lo abrumador. Pero claro, ¡Vaya Navidad! se posiciona, más que como una película, como una especie de tesis sobre cómo las madres son seres sufrientes que no son reconocidas a pesar de sus sacrificios. Hay, de hecho, un par de momentos Barbie -gracias Greta Gerwig/Noah Baumbach/Mattel/Warner- donde una mujer se encarga de cantarnos la posta mediante un monólogo en el que se suspende todo lo cinematográfico, porque todo lo que hace falta es escuchar y asentir, como hacen todos los personajes que están a su alrededor. En el medio, todas las subtramas de esa familia repleta de individuos que no saben lo que quieren se resuelven a las apuradas y de formas completamente arbitrarias, entre diálogos facilistas y situaciones que sirven para patear la pelota afuera. Aunque el premio mayor se lo lleva el personaje de Schwartzman, cuyo patetismo nos recuerda al de Michael Cera en Barbie (otra vez, gracias Gerwig/Baumbach/Mattel/Warner).
El final de ¡Vaya Navidad!, obviamente, le da la razón a Claire y corrige parcialmente la “injusticia” cometida por la historia del cine navideño, dándole total protagonismo a una mujer y madre. Porque, en verdad, el único objetivo de la película es cumplir con un cupo femenino para este tipo de relatos. El contar una historia consistente parece que quedó para otra oportunidad.
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