Título original: The Pickup // Origen: EE.UU. // Dirección: Tim Story // Guión: Kevin Burrows // Intérpretes: Eddie Murphy, Pete Davidson, Keke Palmer, Jack Kesy, Ismael Cruz Cordova, Eva Longoria, Andrew Dice Clay, Jef Holbrook // Fotografía: Larry Blanford // Edición: Craig Alpert // Música: Christopher Lennertz // Duración: 94 minutos // Año: 2025 // Plataforma: Prime Video
4 puntos
OTRA PELÍCULA MEDIOCRE DE TIM STORY
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Tim Story es un realizador confiable, en el sentido de que se puede confiar en que todo lo que haga será irremediablemente mediocre. Lo último que hizo más o menos aceptable fue Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer, estrenada hace casi veinte años. De ahí en adelante, todo regular, malo u horrible, aunque en el medio tuvo varios éxitos. El último encargo, disponible en Prime Video, ratifica esta regla implícita a partir de su combinación entre perezosa y carente de inventiva de acción y comedia.
Se podría pensar a El último encargo como dos películas de robos en una, ambas pobremente ejecutadas. En la primera tenemos a Russell (Eddie Murphy) y Travis (Pete Davidson), dos conductores de camiones blindados: el primero es un veterano con una esposa (Eva Longoria) que lo quiere mucho, pero que también lo tiene cagando; el segundo es un novato que es un magneto de problemas, aunque voluntarioso. A ambos les toca un encargo durante el cual son asaltados por una banda de ladrones profesionales justo durante una parte del trayecto en el cual están incomunicados y aislados. En la segunda película, Russell y Travis quedan involucrados involuntariamente en los planes de Zoe (Keke Palmer), la líder de los delincuentes, que planea un robo mucho mayor y ambicioso, que arrastra incluso a la esposa de Russell, justo en el aniversario de la pareja.
A Story le falta imaginación tanto para la comicidad como para la acción, aunque los resultados son peores en la primera vertiente. Eso ya queda claro en una de las secuencias iniciales, donde Travis cree que lo van a asaltar y empieza un show de gritos que dan ganas de pedirle a Davidson que se tome un par de calmantes y se relaje un poco. El resto va en la misma senda, con Murphy haciendo lo que le sale más fácil -la gestualidad exagerada-, Davidson desbordado, Palmer queriendo cancherearla sin muchos resultados y Longoria cayendo en todos los estereotipos posibles de la mujer latina. Y si bien hay algunas persecuciones relativamente entretenidas, también es cierto que el despliegue de espectacularidad nunca llega a sorprender o fusionarse apropiadamente con la comicidad. A eso hay que sumarle que el guión, bastante endeble, deja en evidencia que la supuesta astucia en la planificación de los robos no es tal y que todo está atado con alambre.
En El último encargo no hay química entre ninguno de los protagonistas, el relato no ofrece vueltas de tuerca estimulantes y la puesta en escena es muy plana visualmente. Por eso es una película carente de tensión, a la que se le ven todas las hilachas y que ubica muy por debajo de otros exponentes del género de robos. Otra vez Story cumple con lo prometido y nos entrega una nueva dosis de mediocridad.
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