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Los héroes no matan… de risa (Parte 2)

Por Patricio Beltrami

(@Pato_Beltrami)

NdR: Este artículo contiene spoilers.

Mientras que DC solo se permite disfrutar del humor en proyectos secundarios de su universo o en la animación, Marvel ha usufructuado la comedia hasta el punto de convertirla en una característica distintiva de sus producciones. Por eso, los detractores de Marvel Studios apuntan contra las series y películas por presentar una ligereza que le quita seriedad y transcendencia a los míticos personajes y trágicas historias originarias del cómic. Más allá de la imposibilidad de trasladar una narrativa idéntica a formatos completamente diferentes, parte de la audiencia exige dosis de solemnidad y pretenciosidad que atentan contra un subgénero donde lo mejor ocurre cuando prima lo lúdico, lo humano, la aventura, la acción y el humor.

En ese sentido, las diferencias entre los dos estudios insignia del género se exacerbaron con la complicada producción y estreno de la versión 2017 de La Liga de la Justicia. Luego de la salida de Zack Snyder a raíz de una tragedia familiar, los directivos de Warner y DC decidieron regrabar parcialmente la película para que fuera más similar estética y narrativamente a las rentables dos primeras entregas de Avengers. Incluso, para replicar la fórmula ganadora contrataron al responsable de Los Vengadores y Avengers: La era de Ultrón, Joss Whedon, quien por entonces no tenía vínculo con Disney. El resultado fue desastroso a escala artística y económica, además de que, con el paso de los años, se revelaron decenas de episodios de maltrato y abuso de poder por parte del director y los directivos.

Sin embargo, la lectura errónea de Warner – DC sobre la fórmula Marvel no se sustenta solo en la marca editorial o en los personajes. De hecho, las producciones de Sony en acción real sobre personajes pertenecientes al universo Spider-Man durante la última década mayormente optaron por prescindir de la preeminencia de la comedia. Precisamente, las dos entregas de El sorprendente Hombre Araña, encabezadas por Andrew Garfield, apuntaron decididamente al drama, mientras que Venom y Morbius solo muestran bajas dosis de humor. En ese sentido, uno de los pocos puntos a favor de Venom: Carnage liberado es haberse hecho cargo de que el componente cómico era indispensable para profundizar en el extraño vínculo de Venom y Eddie Brock. En cuanto a la animación, Spider-Man: Un nuevo universo, obra maestra del género, tiene maravillosos gags y pasajes de comedia a lo largo de todo el relato.

HUMOR EN EL UNIVERSO MARVEL

El disparador de esta columna fue el cambio experimentado por Thor a partir de la contratación de Taika Waititi como realizador. No quedan dudas de que la reescritura efectuada por el neozelandés sirvió para revitalizar al personaje, uno de los más importantes del Universo Cinematográfico Marvel (MCU), quien había quedado al borde la intrascendencia tras las fallidas Thor: Un mundo oscuro y Avengers: La era de Ultrón. De esa manera, Waititi no solo dirigió dos muy buenas aventuras cósmicas en clave de comedia que contribuyeron al resurgimiento del Dios del Trueno (aprovechando los dotes de Chris Hemsworth para el género), sino que también lo ha convertido en uno de los héroes más importantes y poderosos del cada vez más enorme multiverso. Pero numerosos detractores no lo han comprendido de esta manera y, por ello, creen que Thor se volvió un payaso, que le quitaron el halo shakespereano a la franquicia y que Ragnarok y Amor y Trueno tienen muchos chistes.

Algo similar ocurre con Hulk, quien pasó de ser una bestia insensata con enorme poder de destrucción a una versión híbrida entre monstruo y humano con bajo nivel de peligrosidad. El origen del personaje en el MCU fue altamente problemático: una película flojísima con la mala experiencia de Edward Norton en el protagónico. Si bien el humor recaía en los pasajes de Bruce Banner (Mark Ruffalo fue una gran elección), Whedon le otorgó algunos momentos de comedia al monstruo en sus dos films de Avengers. Sin embargo, otra vez Waititi fue clave para la reconfiguración, dándole conciencia a Hulk para poner su capacidad destructiva, su limitado intelecto e, incluso, su físico, al servicio de la comedia. En tanto, los hermanos Anthony y Joe Russo siguieron esta línea, principalmente en la introducción del Smart Hulk en Avengers: Endgame. Aunque presenta más matices que la versión uniforme de Norton, se critica que Hulk se haya vuelto inofensivo y divertido.

Justamente, Smart Hulk se profundiza en She-Hulk, comedia de abogados y superhéroes con altas dosis de feminismo (incluso imponiéndose sobre el relato) y más humor en el discurso que en lo físico. Particularmente, la serie protagonizada por Tatiana Maslany se ubica en el lote de las comedias del Universo Cinematográfico Marvel. Entre estas propuesta se destacan Guardianes de la Galaxia, la franquicia cósmica y familiar desarrollada por James Gunn, incluida la temporada de cortos spin-off Yo soy Groot; y Ant-Man y Ant-Man and The Wasp, saga que en principio había sido ideada y escrita por Edgar Wright, uno de los principales exponentes del género que posee la industria cinematográfica. Claro está, no hay grandes cuestionamientos contra ambas sagas porque forman parte de la segunda línea del estudio.

Y más allá de tratarse de proyectos más tradicionales en cuanto al género de superhéroes, Hawkeye o Iron-Man apostaron al humor como elemento esencial de sus historias. Párrafo aparte para Iron-Man 3, película navideña que combina a la perfección una trama de autodescubrimiento, acción superheroica, comedia y autoconsciencia con el sello de autor de Shane Black. Sin embargo, la propuesta insólitamente continúa siendo discutida y despreciada por parte del público objetivo. En tanto, WandaVision o Ms. Marvel integraron el humor solo en pasajes donde era funcional a la historia. Quizás el lado oscuro de Marvel Studios se haya visto en los últimos años con producciones que buscaron la trascendencia y el prestigio a costa de perder lo lúdico, como Pantera Negra, Loki o Eternals. Es decir, un mundo sin comedia ni carisma ni encanto, pero validado por la industria y la parte de la crítica y la audiencia que considera que la solemnidad y la grandilocuencia son indispensables para tomar algo en serio. Esto es uno de los motivos por los que hace años que no vemos a Marvel Studios en su esplendor.


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