Funcinema

Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore

Título original: Fantastic Beasts: The Secrets of Dumbledore
Origen: EE.UU. / Reino Unido
Dirección: David Yates
Guión: J.K. Rowling, Steve Kloves
Intérpretes: Jude Law, Eddie Redmayne, Mads Mikkelsen, Katherine Waterston, Ezra Miller, Poppy Corby-Tuech, Paul Low-Hang, Alison Sudol, Callum Turner, Richard Coyle, Dan Fogler, Jessica Williams, Wilf Scolding, Noor Dillan-Night, William Nadylam, Victoria Yeates, Aleksandr Kuznetsov, Oliver Masucci, Valerie Pachner, Dave Wong, Maria Fernanda Cândido, Fiona Glascott
Fotografía: George Richmond
Montaje: Mark Day
Música: James Newton Howard
Duración: 142 minutos
Año: 2022


5 puntos


MUCHO TRUCO, POCA MAGIA

Por Rodrigo Seijas

(@rodma28)

Si Animales fantásticos y dónde encontrarlos lograba eludir buena parte de los riesgos que implicaban ser un spinoff de la saga de Harry Potter y crear un mundo propio dentro de ese universo gigantesco; Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald se mostraba demasiado necesitada de recurrir a personajes emblemáticos y presentar conflictos a resolver en entregas futuras, lo cual reducía su propio potencial. Lo de Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore no deja de tener sus rasgos llamativos, ya que es una película repleta de contradicciones: tiene la marca autoral de J.K. Rowling, aunque se nota la intervención de Steve Kloves; quiere construir algo propio y al mismo tiempo se muestra dependiente de otros materiales; es coral en su estructura narrativa y a la vez focalizada en un solo personaje; cierra conflictos hasta cierto punto, pero dejando puertas abiertas. Eso la deja en una mitad de camino interesante y a la vez insatisfactoria.

Ya la primera secuencia -un diálogo entre Dumbledore y Grindelwald plagado de tensiones- es un indicador a futuro de las ambiciones, virtudes y limitaciones del film. Es una escena filmada con una elegancia cercana al drama británico más académico, que se muestra sutil para explicitar algunos conflictos íntimos y a la vez demasiada explícita, aunque el tono medido de los diálogos y las actuaciones de Jude Law y Mads Mikkelsen -que está perfecto a lo largo de toda la película- la lleva a buen puerto. Son unos minutos donde el estallido se insinúa, pero no se llega a concretar, lo cual, sumado al romanticismo trágico que la sobrevuela, la aleja de las tonalidades habituales del mainstream hollywoodense. Allí se abren tramas y subtramas enmarcadas en una lucha de poder, donde Grindelwald va progresivamente alineando gran parte de las fuerzas mágicas de su lado con el objetivo de impulsar una guerra total contra el mundo muggle, mientras Newt Scamander (Eddie Redmayne) es reclutado por Dumbledore como parte de un pequeño escuadrón que intenta impedir que esos planes se concreten.

Si Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore quiere ser una reflexión sobre las diferentes facetas trágicas del amor, también se adentra en el territorio del thriller político y de espías, sin dejar de lado la aventura de descubrimiento y el humor físico. Sin embargo, son las últimas dos facetas las que finalmente funcionan mejor, aunque paradójicamente tengan el menor espacio. El film incurre en demasiados subrayados en su intento de alegoría sobre el nazismo, con Grindelwald queriendo erigirse en una especie de Hitler que impulsa su causa racista mediante engaños discursivos e intrigas palaciegas de diverso calibre. Al mismo tiempo, en su afán por darle visibilidad a ese personaje legendario que es Dumbledore y sus tortuosos “secretos”, les resta protagonismo a los demás personajes, especialmente Newt, que básicamente no tiene un recorrido propio, por más que protagonice un escape que es una de las secuencias que mejor combinan suspenso y comedia desde el cuerpo. Esos “secretos”, que amagan con ser decisivos, se revelan demasiado rápido y no tienen tanto peso en la narración.

Aunque tiene unos cuantos pasajes entretenidos y algunos climas atendibles, a Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore se le nota mucho que no tiene al mando a un realizador con personalidad en la puesta en escena, pero también que su guión tiene poco para contar. O más bien, que quiere narrar unas cuantas cosas, pero al que le falta inventiva para llevar su propuesta a fondo y capturar la atención del espectador desde el asombro por lo que se ve. Apenas si despliega muchos trucos de los que solo unos cuantos dan en el blanco y las resoluciones dejan bastante que desear. Eso sí, le alcanza para confirmar que Jacob Kowalski, ese muggle que todo el tiempo está descubriendo algo que lo maravilla y que es un abanico de emociones a cada paso, es un bellísimo personaje, al cual Dan Fogler interpreta de manera estupenda. En él vemos lo que esta saga puede ser, aunque el balance general de los tres films -hay que ver si esto sigue- y de esta película en particular sea apenas discreto.


Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:
Invitame un café en cafecito.app

Comentarios

comentarios

Comments are closed.