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Sexo desafortunado o porno loco

Título original: Babardeala cu bucluc sau porno balamuc
Origen: Rumania / Luxemburgo / República Checa / Croacia / Suiza / Inglaterra
Dirección: Radu Jude
Guión: Radu Jude
Intérpretes: Katia Pascariu, Claudia Ieremia, Olimpia Malai, Nicodim Ungureanu, Alexandru Potocean, Andi Vasluianu, Oana Maria Zaharia, Gabriel Spahiu, Florin Petrescu, Stefan Steel
Fotografía: Marius Panduru
Montaje: Catalin Cristutiu
Música: Jura Ferina, Pavao Miholjevic
Duración: 106 minutos
Año: 2021


8 puntos


DESQUICIADO, INCÓMODO Y AUDAZ

Por Guillermo Colantonio

(@guillermocolant)

Si la alteración es un estado que hemos naturalizado en el presente, nada mejor que los cronistas como de Radu Jude. Luego de un comienzo con un video porno casero se produce un corte, tan abrupto como pasar de la libertad del sexo al cuadro de una ciudad, Bucarest, en plena pandemia. Los juguetes sexuales han devenido en barbijos. Y la misma protagonista del video (que ha sido subido a Internet) es una profesora que se encuentra atormentada por la situación. Ahora bien, lejos de conducir esto en un drama convencional, el director rumano hace algo maravilloso y anárquico: utiliza esta excusa para un trazado en tres partes que dan forma a un recorrido desquiciado, incómodo y audaz.

En la primera parte la mujer camina. Camina más que Monica Vitti con Antonioni. La cámara la sigue de lejos, pero hace lo que quiere. Irreverente, la abandona y se concentra en signos de una ciudad cuyos contrastes son evidentes. Es como si la mirada de la lente nos hablara de los efectos de este mundo gobernado por la desigualdad y la paranoia, Rumania como un lugar devastado, la tierra baldía de la Unión Europea. Y cuando lo desea, vuelve sobre nuestra protagonista para seguir sus pasos en las ruidosas calles, una sinfonía desafinada de bocinas y voces. La segunda parte es un compendio de frases y un montaje de imágenes donde, desde un lugar sardónico, se intenta dar cuenta de una imposibilidad: entender la identidad de un país y el derrotero de la historia. El único modo de enfrentarse a tal irracionalidad es el humor, la fábula. Es el puente que conduce a la última parte, un juicio donde luces y colores recuerdan a los barroquismos de Fellini, especie de farsa kafkiana con finales diferentes. ¿Otro exponente del cine del futuro?


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