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Finch

Título original: Ídem
Origen: Reino Unido / EE.UU.
Dirección: Miguel Sapochnik
Guión: Craig Luck, Ivor Powell
Intérpretes: Tom Hanks, Caleb Landry Jones, Marie Wagenman, Lora Martinez-Cunningham, Oscar Avila, Emily Jones, Seamus
Fotografía: Jo Willems
Montaje: Tim Porter
Música: Gustavo Santaolalla
Duración: 115 minutos
Año: 2021
Plataforma: Apple TV+


9 puntos


UNA PELÍCULA NECESARIA

Por Rodrigo Seijas

(@rodma28)

El término “necesaria” está un poco maltratado dentro del espectro de la crítica cinematográfica. Se lo suele usar para esas películas con temáticas “relevantes”, de esas de las que uno supuestamente no puede no saber y que nos dicen cosas “importantes”, como si el contenido estuviera por encima de las formas. Es un concepto atado a esos films que buscan un prestigio bastante vacuo, efímero y eventualmente ligado a la chance de quedarse con unos cuantos galardones, que al mismo tiempo van a la caza de ese espectador que necesita sentirse más inteligente que los demás. Sin embargo, el calificativo “necesaria” también puede ser utilizado de una forma productiva, apuntando más a la emocionalidad y a la experiencia tanto íntima como colectiva del público. O en relación al contexto del cine actual, donde prevalecen de forma cada vez más decidida los films construidos desde lo puramente conceptual y sin una verdadera preocupación por el armado de personajes complejos y estructuras narrativas sólidas.

Digo todo lo anterior porque lo de película “necesaria”, en el mejor sentido del término, aplica para Finch, que se estrenó tímidamente y casi sin repercusión en Apple TV+. Y eso a pesar de tener como protagonista a Tom Hanks, que definitivamente se creyó -por suerte- eso de que es lo más parecido a James Stewart que Hollywood tiene en la actualidad. Esa falta de masividad quizás tenga que ver con su planteo, que parte de una estructura mínima: un hombre, un robot y un perro recorriendo un paisaje arrasado. En el film de Miguel Sapochnik, el humano, sabiendo que le queda poco tiempo con vida, ha construido a la máquina para que proteja al animal (el único ser querido que lo acompaña) cuando él ya no esté. El contexto que los rodea es el de una Tierra postapocalíptica, donde ya no hay protección de la capa de ozona, nada es cultivable y los otros pocos supervivientes son enemigos en potencia.

El viaje que emprenderán los tres personajes, aferrándose a la chance de encontrar un último refugio, será uno de aprendizaje y supervivencia, de aventura oscura, dramática y por momentos muy oscura, pero también de progresiva y lenta despedida. Con ese puñado de elementos, Finch construye un potente mundo interior en los protagonistas, que interactúa con ese mundo devastado que los rodea. Desde su minimalismo y economía de recursos -a pesar de su gran trabajo visual- para interpelarnos sobre nuestras experiencias es que el film se vuelve necesario.

Pero Finch también es necesaria por cómo demuestra que los relatos clásicos, donde con poco se dice mucho y los géneros pueden dialogar entre sí de formas simples pero enriquecedoras, aún pueden concretarse en este presente cínico. Y porque nos recuerda cómo la pantalla puede capturar nuestra mirada no solo desde el despliegue audiovisual, sino también desde la precisión para narrar y crear atmósferas tanto de extrema tensión -como la huida de una amenaza que no termina de hacerse visible-, como de hondo dramatismo o de cautivante contemplación.

Además, Finch es necesaria por los tres hermosos personajes que crea con solo un par de trazos. Comenzando por Goodyear, un perro que lo dice todo con los ojos, sus ladridos y gruñidos. Siguiendo con Jeff, ese robot que conocerá el mundo a velocidad de vértigo y a los golpes, con curiosidad, alegría, incertidumbre y dolor, hasta ser más humano que máquina. Y culminando con el propio Finch, un hombre repleto de cicatrices, tan inseguro como sabio, tan experimentado como necesitado de afecto.

Finalmente, Finch es necesaria por Tom Hanks, un intérprete irrepetible, con una capacidad inigualable para crear empatía y conmover. Alguien que ha pasado a ser un verdadero autor, incluso sin dirigir o producir, que nos ha entregado dos de los mejores films de la etapa pandémica, si tenemos en cuenta este y Greyhound. En Finch, una pequeña gran película, tenemos no solo al mejor perro y al mejor robot del mundo, sino también al mejor actor del mundo, asegurándonos lágrimas, pero también felicidad.


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