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The Mighty Ducks: Game Changers – Temporada 1

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

Así como Netflix tiene -ahora- su Cobra Kai para cubrir su cuota de nostalgia con una franquicia deportiva para la generación de cuarentones que vieron en su infancia la saga Karate Kid, Disney+ no quiso ser menos y desempolvó su franquicia deportiva, en este caso para la nostalgia de treintones que vieron en su infancia la saga de The Mighty Ducks (sí, acá fueron Los campeones, pero no vamos a repetir ese error). Aquella trilogía estrenada entre 1992 y 1996 fue la historia de un grupo de descastados que aprendían por medio del hockey sobre hielo a ser solidarios, buenos compañeros y ganadores. Y si algo nos enseñaron aquellas películas, lo peor que se puede hacer en estos casos es alejarse de la esencia (la segunda parte lo hace y es la peor). Por eso si algo destaca en The Mighty Ducks: Game Changers, esta serie de la plataforma del ratón Mickey cuya primera temporada constó de diez episodios, es que conservaron la esencia de las películas y se las ingeniaron para contar, otra vez, el ascenso de un grupo de perdedores. Pero algo más, y mucho más arriesgado: ahora los Mighty Ducks son un equipo súper popular y ganador, y discriminan a los jugadores menos talentosos. Para que todo esto funcione, convocaron a Steven Brill, creador de la franquicia original y que sabe aquí cómo reformular la historia sin que suene a traición, porque ahora los “Patos” son los nuevos villanos. Pero Brill (compinche de Adam Sandler en varias películas) no solo conoce la historia y sabe cómo reescribirla, sino que es lo suficientemente inteligente (porque es un gran comediógrafo, por sobre todas las cosas) para montar una serie familiar con todos los condimentos que exige la corrección política del presente, pero sin sonar nunca didáctico o subrayado. En The Mighty Ducks: Game Changers, una madre (una muy divertida Lauren Graham) arma un equipo para que su hijo, expulsado de los “Patos”, pueda jugar y tenga un grupo de contención, que es sí todo lo freak que uno puede imaginarse, con pibes que representan imaginarios actuales y que dialogan sin problemas con los códigos del presente (anoten el nombre de Maxwell Simkins, hay ahí potencia para ser uno de los grandes comediantes del mañana). La serie tiene emociones deportivas y de las otras, villanos coherentes, personajes súper queribles, varios chistes perfectos y una apelación a la nostalgia que es bienvenida: de hecho el mejor episodio, Spirit of the Ducks (no por nada dirigido por Brill), es un reencuentro con los viejos “Patos” y está totalmente justificado. Obviamente lo destacado de The Mighty Ducks: Game Changers es la presencia de Emilio Estevez en la piel del entrenador Gordon Bombay. La vuelta que le encuentran a su personaje es absolutamente creíble, y con él Estevez parece aceptar el lugar marginal que la industria audiovisual norteamericana le terminó dando.

Los diez episodios de la primera temporada de The Mighty Ducks: Game Changers está en Disney+; todavía no se confirmó si habrá segunda temporada.

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