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Los ojos del mal 2

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Título original: See no evil 2
Origen: EE.UU.  
Dirección: Jen Soska, Sylvia Soska 
Guión: Nathan Brookes, Bobby Lee Darby
Intérpretes: Glenn Jacobs, Danielle Harris, Katharine Isabelle, Chelan Simmons, Kaj-Erik Eriksen, Greyston Holt, Lee Majdoub, Michael Eklund, Reese Alexander, Kelly-Ruth Mercier, Nancy Bell
Fotografía: Mahlon Todd Williams 
Montaje: Chris Abdon
Música: The Newton Brothers 
Duración: 90 minutos
Año: 2014


3 puntos


SECUELA TAN TARDÍA COMO INNECESARIA

Por Rodrigo Seijas

(@funcinemamdq)

Recuerdo, como algo muy lejano en el tiempo, cuando en el 2006 vi la mediocre Los ojos del mal, una película que se alimentaba del boom que se estaba generando en una vertiente del cine de terror a partir del éxito de films como El juego del miedo y Hostel, donde la clave y la norma pasaba por el regodeo en la violencia y la tortura. Había algo de diálogo con el slasher en ese film, pero muy marginalmente, porque mostraba poco conocimiento sobre el género y demasiada voluntad por convertir –infructuosamente- en estrella al luchador de la WWE Glenn Jacobs, conocido también como Kane.

Lo llamativo de Los ojos del mal 2 es que llega ocho años después de la original y ni siquiera se hace cargo del tiempo transcurrido, para intentar incorporarlo a su narración y su puesta en escena. No, se limita a repetir el modelo preestablecido, sin atreverse a innovar aunque sea superficialmente. De hecho, el relato retoma inmediatamente después de la primera parte, situándose en la morgue donde es llevado el asesino serial Jacob Goodnight (Kane), tras quedar supuestamente muerto luego de sus crímenes en el Hotel Blackwell. Allí, una de las médicas, Amy (Danielle Harris, la hija de Bruce Willis en El último boy scout, quien luego hizo una pequeña carrera dentro del espectro del terror), cumple años y un grupo de amigos le organiza una fiesta sorpresa dentro del lugar. Está también su hermano, un par de compañeros de trabajo (entre los cuales hay uno que está enamorado de ella) y claro, el señor Jacob, que resucita y se dispone a matar a todos.

En Los ojos del mal 2 hay un claro intento por parte de las directoras Jen y Sylvia Soska por insertar unas cuantas dosis de humor autoconciente dentro de un esquema dominado por el terror y las motivaciones entre maternales y seudoreligiosas del psicópata que es Goodnight. Sin embargo, ninguna de las vertientes funciona de la manera adecuada, porque todo es de manual: las chicas calentonas y tontas que al final la pasan muy mal, el familiar metido y que cree sabérselas todas, los traumas familiares que explican la sangre derramada y hasta la huida final –y demasiado extendida- de la pareja protagonista frente al lento pero implacable killer.

A Los ojos del mal 2 se le acaban muy rápido las ideas y se dedica a repetir una y otra vez todos los convencionalismos posibles. Por eso también luce totalmente estirada en su media hora final, a pesar de durar apenas noventa minutos. Su cierre, obvio y previsible, que busca dejar también las puertas abiertas a nuevas secuelas, es un reflejo de todo lo que ofrece: una mixtura de elementos totalmente gastados, en una combinación que aburre y jamás asusta.

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