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Detrás de las líneas enemigas 4

detras enemigas poster

Título original: Seal Team Eight: Behind Enemy Lines
Origen: EE.UU.
Dirección: Roel Reiné
Guión: Brendan Cowles, Shane Kuhn, Roel Reiné
Intérpretes: Tom Sizemore, Lex Shrapnel, Anthony Oseyemi, Michael Everson, Darron Meyer, Aurélie Meriel, Colin Moss, Langley Kirkwood, Tanya van Graan, Dylan Edy
Fotografía: Roel Reiné
Montaje: Radu Ion
Música: Mark Kilian
Duración: 98 miutos
Año: 2014
Compañía editora: Blushine


3 puntos


Un deporte llamado guerra clandestina

Por Rodrigo Seijas

(@fancinemamdq)

detras enemigas unoDetrás de las líneas enemigas era un pésimo film bélico, estrenado en noviembre del 2001, cuando Hollywood empezaba a elevar su nivel de justificación arbitraria del intervencionismo y la justicia por mano propia en nombre de todo lo supuestamente bueno y justo. Era una película que nos quería hacer creer que Owen Wilson podía ser un héroe -gran error, que casi nos hace odiarlo- y hasta nos hizo dudar de las capacidades actorales de un grande como Gene Hackman. Lo peor es que terminó dando lugar a una franquicia destinada al mercado doméstico, que es una apología de lo peor de lo peor de la geopolítica estadounidense: si la primera parte avalaba el meterse en los Balcanes, la segunda hizo lo propio con Colombia, la tercera con Corea del Norte y la más reciente entrega, Detrás de las líneas enemigas 4, con Africa.

El nombre más conocido en este film es el de Tom Sizemore, un actor que empezó su carrera a finales de los ochenta y tuvo papeles de reparto bastante interesantes entre los noventa y principios de este siglo, en cintas como Pasajero 57, Wyatt Earp, Asesinos por naturaleza, Días extraños, Fuego contra fuego, The relic, Rescatando al Soldado Ryan, Pearl Harbor y La caída del halcón negro, hasta que su adicción a las drogas lo fue sacando de las ligas mayores, para ir relegándolo al terreno de la clase B. Esto no significa que le falte trabajo, sino todo lo contrario: Sizemore debe estar buscando alguna clase de récord, porque el año pasado apareció en once films, dos películas para televisión y cuatro capítulos de una serie televisiva, y este año actuará en trece largometrajes y dos cortos. Mucho laburo, felicitaciones, pero si va a estar compuesto por películas como Detrás de las líneas enemigas 4, su carrera está un poco en el horno. Y es una pena, porque Sizemore acá se desempeña con soltura y efectividad como el jefe que coordina desde la base la misión de un equipo SEAL que realiza una tarea encubierta para liquidar a uno de esos típicos jefes militares malvados que abundan en Africa, pero termina descubriendo que se va a realizar una inminente venta de armas de uranio a un grupo de terrorista, la cual deberán detener en una carrera contra el tiempo, la escasez de recursos y la falta de apoyo.

La película de Roel Reiné -realizador de varios “hitos” del directo a dvd, como la segunda y tercera entregas de Carrera mortal o El Rey Escorpión 3: batalla por la redención– arranca muy mal, abusando de la cámara lenta y la música rapera, mientras contemplamos cómo los SEAL usan metáforas deportivas en el medio del combate y expresan a los gritos cuán bien la están pasando mientras boletean negros; y sigue peor, tratando de querer vendernos que esos soldados que disfrutan el asesinar de manera clandestina también son muy humanos y sufren cuando pierden a un compañero. En el medio, mientras va consolidando un discurso militarista, intervencionista, paternalista -siempre los demás pueblos necesitan que los estadounidenses entren a los tiros para poder progresar- y hasta racista, aburre, y mucho.

Hay que reconocerle a Detrás de las líneas enemigas 4 que su último tercio es más interesante a partir de un giro en la trama que coloca al film al borde del machismo pero igualmente deja en claro que al ejército estadounidense y a la CIA se los puede tomar por idiotas sin hacer demasiado esfuerzo; y por unos minutos finales donde la acción se traslada a un contexto urbano mucho más atractivo desde lo visual, por el aprovechamiento que hace de los espacios el director, por una vez tomando una decisión coherente y efectiva. Allí el film sale de cierta rutina y adquiere energía, entregando incluso una excelente secuencia de acción que es puro dinamismo y fluidez.

Aún así, Detrás de las líneas enemigas 4 no deja de ser una película tan facha como acartonada, que encima seguro que no será la última de la franquicia a la que pertenece. Será cuestión de adivinar a qué territorio enemigo le tocará ser bendecido con la invasión estadounidense en la próxima secuela.

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