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Cortos animados de ayer y hoy: Gertie the dinosaur, de Winson McCay

Por Cristian Ariel Mangini

(@Masterzio84)

Título: Gertie the dinosaur (EE.UU. / 1914 / 12 minutos). Dirección: Winsor McCay. Estudio: Vitagraph Studios

Y aquí estamos con una de las piezas fundacionales de la animación, no sólo en términos técnicos y formales, sino también en el desarrollo del relato. La figura detrás del proyecto es uno de los padres del género, Winsor McCay (1867 – 1934), que también tiene el mérito de ser quien definió la estructura del cómic por fuera de la tira cómica tradicional con su Little Nemo in Slumberland, su obra más conocida y homenajeada tanto por figuras de la animación como del cómic. Pero volviendo al cortometraje, su argumento es bastante simple: un grupo de amigos se juntan y, a raíz de una apuesta, McCay decide demostrarles que puede hacer que un dinosaurio vuelva a la vida. Tras aparecer en escena la tímida Gertie (un diplodocus), demuestra que puede “domarla” a partir de varias situaciones, saluda a la audiencia y se retira. Lo cierto es que el argumento era contextualizado por un público que originalmente participaba activamente del acto, en uno de los tantos espectáculos de vaudeville de McCay, y el prólogo de la apuesta y el epílogo con actores reales fueron ubicados después con los intertítulos correspondientes para la presentación de la obra en los cines. Pero el quid del corto en cuestión es la proeza técnica que implicó realizarlo: más de diez mil dibujos que a menudo eran reutilizados, focalizándose especialmente en el movimiento y en el detalle hasta donde las posibilidades lo permitían, fotografiando cuadro a cuadro en los estudios Vitagraph, siendo todos y cada uno de los dibujos realizados por McCay con la ayuda del joven artista John Fitzsimmons. Al realizar el montaje de forma manual chequeaba exhaustivamente que se mantuviera la continuidad del movimiento, siendo el momento más destacable cuando Gertie se bebe el lago que se encuentra a su lado, por la complejidad que implicaba lograr esa fluidez en ese entonces. Si bien no es el primer corto animado de la historia, sí es el primero que tiene un personaje identificable en un relato definido (el mismo McCay había realizado otros intentos, como una versión animada de Little Nemo, pero su resultado fue experimental) y es el primero que utiliza técnicas que luego serán utilizadas hasta el hartazgo, como los keyframes. Más allá de que la figura de McCay fue admirada por figuras tan disimiles como Chuck Jones, Walter Lantz, Walt Disney, Neil Gaiman, Alan Moore, Osamu Tezuka, Bill Watterson Calvin, los hermanos Fleischer u Otto Messmer, entre otros que lo consideran el nombre más importante de la historia de la animación, el corto fue seleccionado para el National Film Registry (NFR) de los Estados Unidos y se lo considera como el estandarte de la animación antes de Disney.

 

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