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UNASUR Cine 2013: las crónicas fantasma (III)

Por Daniel Cholakian

(@d_cholakian)

chicamaEn estas crónicas destacamos siempre la capacidad del fantasma de entrar y salir de las salas sin ser advertido. Esta cualidad le permite ver, con un sobrevuelo, la cantidad de asistentes a cada una de las proyecciones. Para sorpresa de este antiguo cronista de festivales locales, el público asistente es bastante más que la media para un evento de este tipo. Esto es auspicioso porque habla no sólo de interés para ver películas nacionales y suramericanas, sino de lo importante de la acción pública por ofrecer voces, miradas y propuestas estéticas diferentes al cine industrial que dominan las pantallas de nuestro país.

La jornada estuvo dominada por las actividades vinculadas a la TDA (Televisión Digital Abierta) que comenzó con una mesa donde los responsables del proyecto en el país presentaron la información necesaria para ayudar a difundir el desarrollo de la implantación de la infraestructura de la nueva televisión, la producción de contenidos y algunas propuestas concretas en relación con el sentido que puede tener el desarrollo público de tal medio.

La primera explicación corrió por cuenta de Hugo De Vido, responsable de las instalaciones y la tecnología aplicada, desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación. En este sentido explicó que la elección de la norma japonesa en nuestro país tanto como en la región, implica no sólo una cuestión tecnológica, sino también de modelo de desarrollo. Esta norma, a diferencia de las estadounidense y europea, requiere para cualquier cambio de hardware acuerdo total de todos los países que han adoptado la misma. Esto implica que no pueden haber decisiones unilaterales que aten al país a la voluntad de un proveedor externo, evitando estar cautivo de aquellas corporaciones. A su vez, el software que se utiliza es libre y de código abierto, de modo que permite trabajar con el mismo de acuerdo a las necesidades y desarrollar aplicaciones propias con mucha más libertad, especialmente en el futuro de la trasmedia y la interactividad.

Por otra parte la tecnología -que ya se está desarrollando en la Argentina- se está aplicando en Venezuela, y pronto se aplicará también en Bolivia. Pero este trabajo, que es ya una colaboración tripartita y no una simple venta, se prolonga también en la producción de contenidos, pues los países tendrán un fondo común de producciones propias para la TV digital, como sus disponibilidades de películas nacionales, que podrán utilizar en los distintos países, en lo que será un nuevo modo de integración. Lo que destacaron en la presentación es la conservación de las lenguas particulares de cada país en este intercambio, evitando todo tipo de castellano neutro. El neutro es una imposición que borra las lenguas nacionales, y borrar las lenguas es un modo de borrar las identidades.

La TDA tiene un desarrollo que cubre en el presente el 83 % del territorio y concluirá el año próximo con un 95 % de cobertura. El resto del país se cubrirá con tecnología satelital. Al tiempo que se instalan antenas y distribuyen decodificadores -más de 1.200.000, más los que ahora vienen instalados en los nuevos televisores- el Estado a través del CEPIA, dependiente del Ministerio de Cultura, organiza concursos para la producción de contenidos para todas las señales. Para favorecer esta producción regional, instala en todo el país centros de producción audiovisual en espacios públicos y universidades, dando además capacitación al personal. Esta producción regional será la que permitirá cumplir con la cuota de contenido local que será exigida a partir de la entrada en plena vigencia de la ley de servicios audiovisuales. Hoy es posible ver muchas señales con una alta calidad de imagen y además todos los contenidos ya producidos están disponibles en www.cda.gov.ar.

En cuanto a las películas presentadas durante la jornada de ayer, volvimos a la región andina. Recorriendo desde el sur al norte, la peruana Chicama cuenta la historia de un joven maestro recién recibido, que desea poder conseguir un puesto para trabajar en la ciudad de Trujillo. Esta ciudad, importante localidad del norte de Perú a orillas del mar, tienen todos sus cargos ocupados y las vacantes se completan con docentes de mayor experiencia. Es así que acepta finalmente un cargo en un pequeño caserío en la zona serrana, donde la escuela es una típica institución rural, con un director que parece venido de un tiempo pretérito, y unos pocos niños de edades diversas y de sectores muy empobrecidos. Allí llegará también una joven trujillana que elige salir de su vida cercana a la playa para trabajar cerca de los sectores populares. En el encuentro pudoroso con ella, su deseo de escapar a la ciudad y sus atracciones y el reconocimiento de su escuela como un lugar en el mundo, están los temas que narra la película. Chicama es honesta, transparente, sencilla. No tiene trampas, no pretende más que contar con precisión los lugares y las condiciones de sus habitantes. Omar Forero, su director, se acerca a los personajes no profesionales con gran decencia y con enorme respeto. Esta decisión estética y política, es un logro que da un gran valor a la película.

En el sentido absolutamente contrario se puede pensar El cartel de los sapos. Película de pura especulación comercial, esta realización de Carlos Moreno se propone como un relato sobre el narcotráfico en Colombia, cuando en realidad es un largo melodrama que se monta sobre la historia de un traficante y la consecuente violencia, erotismo y tensión político policial. Todo es una falsificación. El punto de arranque -la omnipresencia del narco en el país y sus consecuencias sociales- es sólo un intento de legitimación intelectual del montaje del relato narco. Con ello la violencia y la gestualidad mafiosa alla colombiana que aporta una cuota de exotismo para los mercados extranjeros. Y de trasfondo en la totalidad del film, un culebrón de inentendible continuidad. Todo coronado con una escena final realmente inentendible.

A poco de finalizar el 2° UNASUR, cabe reiterar lo importante del festival como espacio de encuentro de los diferentes actores del cine y el audiovisual de toda la región. Esta condición hace que UNASUR Cine se prolongue mucho más allá de esta hermosa semana sanjuanina.

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