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Conociendo a Flynn

poster flynnTítulo original: Being Flynn
Origen: EE.UU
Dirección: Paul Weitz
Guión: Paul Weitz, basado en el libro de Nick Flynn Another Bullshit Night in Suck City
Intérpretes: Robert De Niro, Paul Dano, Julianne Moore, Olivia Thirlby, Eddie Rouse, Steve Cirbus, Lili Taylor, Victor Rasuk, Liam Broggy, Chris Chalk, Wes Studi
Fotografía: Declan Quinn
Montaje: Joan Sobel
Música: Damon Gough
Duración: 102 minutos
Año: 2012
Compañía editoria: AVH


6 puntos


La contención hecha drama

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

flynn unoEl comienzo es un poco confuso: dos narradores, dos líneas narrativas que se siguen en paralelo, el montaje va saltando sin demasiadas marcaciones, las voces en off también. Ojo, confuso no quiere decir malo. ¿Uno es lo que el otro piensa? ¿Cuál es el real, cuál el producto de la imaginación? Pero no, a los pocos minutos todo se aclara: el viejo Flynn es el padre del joven Flynn, ambos tienen conflictos similares -un vínculo bastante frustrado con la literatura- y el reencuentro después de varios años marcará el camino de Conociendo a Flynn (editada en la Argentina por AVH), un drama centrado en el vínculo paterno-filial y en cómo uno, por más que no lo desee, sólo puede ser un reflejo del otro, mejorado, aggiornado o vaya uno a saber.

La película cuenta con la dirección del esquivo Paul Weitz y su presencia es fundamental: por un lado se trata de un director personal, capaz de construir dramas sobre relaciones humanas con una pizca de inteligencia y sensibilidad. Ahí está la fenomenal Un gran chico como ejemplo. Pero, no olvidemos, también fue el que saltó a la fama junto a su hermano Chris con American pie. Es decir, un costado más amable a la industria y a la comedia de astracanada que le deja las puertas abiertas para cuando quiere volver y hacer cosas como Los pequeños Fockers -sí, pésima-. Entonces, de la mezcla entre su mirada personal y su roce con la industria de bajo-fondo surge un film que luce todos los tics del cine indie, pero que también se controla de no exacerbar el gesto. Eso permite, además, que ante la sucesión de temas para el escándalo (drogas, pobreza, miseria, suicidios, padres abandónicos) la película nunca desbarranque y se contenga como un drama atendible. Encima esta es la adaptación de un libro autobiográfico del propio Nick Flynn, de esos que apelan a la sordidez como recurso.

El viejo Flynn pierde su hogar y va a parar a las residencias de caridad, ahí está su hijo, quien circunstancialmente trabaja en un lugar de esos mientras descubre qué camino seguir en su vida. El primero tiene aires de escritor, pero en verdad es más un fabulador; el segundo escribe, pero alberga todos los lugares comunes del escritor maldito sin demasiado bagaje. Al igual que ocurría en El solista, de Joe Wright, esto servirá para exhibir sin demasiadas contemplaciones el escalón más bajo del capitalismo Americano. El reencuentro no será sólo el de un padre difícil y un hijo conflictivo, sino el de dos actores intensos como Robert De Niro y Paul Dano. Que De Niro logre una gran actuación (mejor incluso que en El lado luminoso de la vida, por la que fue nominado al Oscar, ya que este personaje es bastante ingrato: racista, homofóbico, reaccionario, esquizofrénico) y que Dano nunca se termine de poner por delante del personaje, es otro logro de Weitz, de quien se podría decir que aprueba el desafío de adaptar un libro difícil (por su sumatoria de atrocidades) y juntar a dos actores complejos, un reto tal vez autoimpuesto. Conociendo a Flynn es uno de esos dramas que gustan a la gente que busca cierta “realidad”, pero contenida por la mano de un director un poco más sensible y con afecto para con sus personajes.

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