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MAR DEL PLATA 2012 – El hombre que nunca estuvo: amigos y otra cosa

Por Matías Gelpi

Día 5, miércoles 21, películas que vi = 1

Cuando se tienen entradas para ir a ver una de Kathryn Bigelow, no queda otra opción que empezar bien el día, y de hecho, el miércoles fue un día olvidable pero agradable. Hubo encuentros esporádicos con amigos, con todos hablamos de cine, y uno tenía una libreta misteriosa que calculo se asemeja a la que debió utilizar Athanasius Kircher mientras elaboraba su fallida traducción de los jeroglíficos egipcios. No voy decir aquí su nombre, y obviaré el dato de que es parte del staff de FANCINEMA, pero quiero que sepan que si ven un hombre feliz de la vida sosteniendo una libreta ese es él.

En fin, nos encontramos con diferentes amigos, en diferentes lugares y momentos, pudimos renovar nuestros votos y acuerdos tácitos: todos odiamos esa porción de la carrera de Stanley Kubrick que la mayoría del mundo considera fundamental y, todos consideramos que Bigelow es recontra grossa. Otra amiga me manda un mensaje para decirme que se engarzó con una de las películas que yo le recomendé (en realidad se la elegí del menú de posibles, ya que obviamente no la había visto) y con otro amigo llegamos rápidamente a la conclusión de que el exceso de tetas en el campo cinematográfico ha banalizado el efecto de las mismas. Sí, los amigos mejoran la vida y el Festival (lo cual es mucho).

Este alejamiento (un poco forzado un poco elegido) del Festival de cine que hemos decidido convertir en texto ha tenido mucho éxito. He recibido halagos de gente desconocida y de queridos amigos (ya mencionados anteriormente). Me he dado cuenta que como comunicador tengo una gran responsabilidad, debo captar la verdad de la nebulosa realidad y dárselas a ustedes de esta forma para que la disfruten. He reflexionado durante horas y aquí les dejo un par de máximas:

-Toda buena obra de arte sobrevive a una eventualidad como es el Festival de Cine. Así que no se preocupen si no ven algo, ya tendrán la oportunidad.

-Toda buena obra de arte sigue siendo buena a pesar de lo hijo de puta que sea su autor, por ejemplo: Hitchcock o Papini* o Sábato**.

Por si no lo entendieron, el párrafo anterior era puro sarcasmo, ¡giles!

*No les voy a decir quién es Papini.

** Pensándolo bien no hay una obra realmente buena de Sábato, ha sido un viejo lacrimógeno, pedante, solemne e insoportablemente deprimido.

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