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Me imagino que vendrás acompañado

Dirección: Mario Marino. Intérpretes: Julián Arenas, Nicolás Bolívar, Guillermo Forchino, Francisco Ortiz. Producción: Entre tipos. Libro: Julián Arenas. Coreografías: Nicolás Bolívar. Asistente de dirección: Ariel Sández. Funciones: sábados a las 23:00. Sala: La Tertulia (Gallo 826; Capital Federal)


Muy buena


A mí me vuelve loco tu forma de ser

Por Javier Luzi

“Y mi deseo sigue siendo tema de conversación”, dice entre el asombro y el hastío uno de los protagonistas de Me imagino que vendrás acompañado. Y ese deseo que no se suele nombrar será expuesto sin pelos en la lengua por estos cuatro amigos gay que en “una noche de amigassssssssssssss” mostrarán sus ideas, sus juicios de valor y sus sentimientos frente a los temas cotidianos de la vida. Cuatro estereotipos homosexuales que consiguen trascenderlos para convertirse en seres humanos con miedos, con verdades, con defectos y virtudes, con una historia personal dramática y con la alegría suficiente para superarla o al menos intentarlo.

Con una dramaturgia volcada a la comedia pero sin desatender esos sutiles apuntes que convocan al drama, Julián Arenas construyó una pieza teatral que se sostiene en la palabra, o por lo menos le otorga a ésta un rol preponderante, por lo que la dirección de Mario Marino se vio en la necesidad de dinamizar el dialogismo original rompiendo la quietud con intervenciones musicales coreografiadas y trabajando acertadamente la profundidad de campo en varios momentos, donde lo que sucede transita por miradas y silencios mientras cierta verborragia no puede calmar su incontinencia. Porque convengamos que si es lugar común que las mujeres hablan hasta por los codos, los putos no se quedan atrás.

Juan no puede negarse a asistir a una fiesta familiar en virtud de su propia necesidad de cumplir por demás con los deseos de los otros, como si aún pagara el precio de haber asumido su homosexualidad y deberle entonces a sus padres los proyectos no cumplidos. Pero en estos tiempos que corren el problema no es la elección sexual (aunque también, pero no queda bien seguir explicitándolo) sino la unidad, permanecer solo y sin pareja: será bienvenido hasta un golpeador pero que “ni se te ocurra aparecer solo” es la consigna a respetar (Ciega a citas lo desarrolló en su variante hetero). Entonces no encuentra mejor idea que alquilar un taxi boy para presentarlo como novio y evitar la lástima, la conmiseración y el bochorno de explicar su vida a parientes que ni sabía que estaban vivos pero que imbuidos de un espíritu progresista se creen con derecho a inmiscuirse en su intimidad. Esta decisión será la razón que permitirá que los cuatro protagonistas se pinten de cuerpo y alma y abran las puertas de un mundo que el público “entendido” festejará con risas y para el no iniciado será una zambullida en la diferencia sin respiro, cómica y frontalmente.

El uso de los clisés es apenas la necesaria primera impresión para saber de qué estamos hablando y aunque no se abandonan funcionan la mayoría de las veces como guiño y comic relief (amaneramientos, nominación en femenino, gustos musicales, etcétera) y lentamente dan paso a una superación de los mismos para dar cuenta de lo difícil que son las relaciones en estos tiempos para cualquiera, y hasta como afirmación de lo identitario gay expresado sin rollos, culpas ni perdones por los gustos diferentes.

Como no podía ser de otra manera el consumismo, el cholulaje, el divismo, el amor por lo pop, la superficialidad, la promiscuidad, la histeria, la infidelidad, el sexo como tema excluyente, la familia original y la armada son temas que se desandan durante la charla nocturna entre frases ingeniosas, sinceridades dolorosas, palabras sin pruritos y la verdad sin medias tintas, sólo como se puede dar en semejante reunión y entre tales amigos.

Me imagino que vendrás acompañado se apoya en un cuarteto inmejorable de actores que saben de qué están hablando y no temen al riesgo, y nos promete una continuación que es de esperar con ansias porque la inteligencia no abunda y observar el mundo con el cristal de la sonrisa es un valor a rescatar y agradecer.

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