Título original: Ídem // Origen: EE.UU. // Dirección: John Francis Daley, Jonathan Goldstein // Guión: John Francis Daley, Jonathan Goldstein // Intérpretes: Ryan Reynolds, Kenneth Branagh, Marcin Dorocinski, Maria Bakalova, David Morse, Clark Johnson, Wendy Crewson, Louis Cancelmi, Josh Hamilton, Alex Mallari Jr., Alden Adair, Lovell Adams-Gray // Fotografía: Barry Peterson // Edición: Jamie Gross, John Lee // Música: Colin Stetson // Duración: 110 minutos // Año: 2026 // Plataforma: Apple TV
8 puntos
UN MUNDO MEJOR
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Cuando no confunde la ironía con el cinismo, la autoconsciencia con la canchereada, la acumulación con el desorden, Ryan Reynolds puede ponerse al servicio y hasta construir grandes films. En la línea de Free guy: tomando el control, Duro de cuidar 2 y Amigos imaginarios, Mayday, disponible en Apple TV, es una película divertida y tierna a su modo, sin dejar de ser brutal y melancólica en los momentos indicados. Un relato de amistad como símbolo de encuentro entre sociedades, que consigue hacer que el pasado hable sobre el presente sin apelar a remarcaciones obvias. Y que incluso cuando es más explícita, lo que tiene para decir es de un idealismo que va a contramano de estos tiempos de pura desconfianza.
Quizás una de las claves está en los directores y guionistas, John Francis Daley y Jonathan Goldstein, que estuvieron involucrados en films como Calabozos y dragones: honor entre ladrones, Noche de juegos, Spider-Man: de regreso a casa, la reversión de Vacaciones y Quiero matar a mi jefe. Es decir, de comedias o de películas donde la comedia es un factor muy relevante. Incluso comedias que saben interactuar con otros géneros, como el policial. En el caso de Mayday, estamos ante una buddy-movie, un film de acción protagonizado por un dúo armado un poco por casualidad, otro poco a la fuerza, que a su vez incorpora elementos de espionaje y de thriller político, y que siempre se impulsa en la comicidad para avanzar. El relato se centra en un piloto norteamericano, el Teniente Troy (Reynolds), que sobre el final de la Guerra Fría parte a una misión de reconocimiento en la Unión Soviética que sale muy mal: el avión es derribado y él, un poco de milagro, cae en el medio de un bosque. Allí lo rescata un hombre llamado Nikolai Ustinov (Kenneth Branagh), que vive aislado en una cabaña. Ustinov resulta ser no solo un ex agente de la KGB, arrepentido de toda su labor en el pasado, sino también un fan de la cultura estadounidense. Tanto Troy como Nikolai encuentran una oportunidad de escape y supervivencia, pero antes deberán eludir a las autoridades soviéticas y superar la desconfianza mutua, en una odisea donde las chances de éxito son mínimas.
La de Mayday es primariamente una historia de amistad, la de dos tipos que paulatinamente se reconocen en los valores que comparten, aunque el contexto les juegue en contra. Especialmente a Troy, que tiene una mirada preestablecida sobre el pueblo soviético, a la que progresivamente deberá rearmar, aunque algo parecido le sucede a Nikolai, que ya no se ve capaz de redimirse y que iniciará un viaje que lo hará repensarse a sí mismo. El viaje es otro componente relevante en la película, porque Daley y Goldstein tomarán la huida como una excusa para adentrarse en los paisajes rusos como una vía para expandir el reconocimiento identitario: hay, por caso, una secuencia de montaje con un auto que recorre distintos pueblos y ciudades que es notable en cómo combina la simplicidad con la profundidad. Pero, además, la puesta en escena le suma un trabajo muy inteligente con la fisicidad como base tanto para comedia como para la violencia. Por ejemplo, un plano estupendo con Troy escondido en un barril, alimentando la tensión y la risa a la vez. Ni hablar de la revelación que es Branagh repartiendo piñas y patadas para todos lados, para luego quedarse quieto y decir todo en voz baja o con la mirada, en una actuación que está entre las mejores de su larga carrera.
Si bien hay un par de pasajes donde amaga con ponerse demasiado explícita, Mayday encuentra el equilibrio justo para plantear su visión sobre el mundo desde el movimiento y lo gestual. Lo que dice puede parecer ingenuo, pero es en verdad bastante inteligente: los Estados podrán confrontar y hasta ir a la guerra, pero las chances de que las personas, por distintas que sean, conecten entre sí, permanecen. El punto de conexión está en la cultura popular y de ahí que la referencia recurrente a Top Gun cobre un sentido iluminador. Mayday se va a un pasado no tan lejano para hablar sobre nuestro presente, rescatando el poder transformador de las historias bien narrados. Y lo hace narrando bien, con cariño por los personajes, permitiéndonos recuperar la esperanza en un mundo mejor. Y en un cine mejor.
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