–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
ATENCIÓN: SPOILERS
Otro capítulo de huidas. Otro capítulo que terminó en una situación de vida o muerte para los protagonistas. Otro capítulo con un tono sombrío y en el que el grupo protagónico queda nuevamente al borde del fracaso. Plum out of luck, dirigido por Gary Fleder, arrancó donde terminó el episodio anterior: con Reacher (Alan Ritchson) y Tamara (Sydelle Noel) enfrentados a Lila (Agnez Mo) y Amisha (Anggun), quienes tienen de rehén a Jacob (Christopher Rodriguez Marquette). La irrupción de un despistado Plum (Kevin Weisman) es la campana de largada para el arribo de un grupo de mercenarios y, con ellos, un tiroteo y una serie de peleas cuerpo a cuerpo muy bien coreografiadas a través del humo, con el pendrive como un objeto que concentra toda la tensión mientras va de un lado a otro. El saldo terminará siendo negativo, ya que Lila y Amisha consiguen escapar con el pendrive, mientras que Plum queda gravemente herido. Ante eso, una nueva separación, con Jacob llevando al hospital a Plum, y Reacher y Tamara dejando la ciudad para buscar al misterioso Ahlquist, que podría ser la clave para resolver el enigma detrás de la famosa foto que está en el pendrive. Cada dúo tendrá su importante dosis de problemas. Jacob consigue a tiempo atención médica para Plum, pero enseguida lo reconocen y debe escapar del hospital. Sintiéndose acorralado, le pedirá ayuda a su tío adoptivo, Monty (Nick Searcy), jefe de la policía de su ciudad, que promete esconderlo, pero, de buena fe, lo entrega a la policía de Filadelfia. Es un giro que se ve venir a la distancia, aunque no deja de ser descorazonador, en particular por la interpretación de Rodriguez Marquette, que parece haber nacido para encarnar a este pobre muchacho al que se le acumulan las desgracias. La última vez que lo vemos está en una patrulla conducida por el detective Docherty (Kevin Corrigan) que no parece estar yendo precisamente a la comisaría. Peor les va a Reacher y Tamara, aunque tienen un diálogo tenso y gracioso a la vez sobre sus elecciones amorosas y donde queda claro que Reacher se dio cuenta que algo hay entre Tamara y Jacob, y que Tamara sabe que algo hubo entre Reacher y Lila. La cuestión es que la búsqueda de Ahlquist los lleva hasta su empresa, donde lo encuentran con las manos en la masa, queriendo destruir evidencia. Sin embargo, pecan un poco de ingenuos y pronto quedan rodeados por esbirros de este científico y empresario sin muchos escrúpulos. Por más que dan pelea (otra vez), son tomados prisioneros y metidos en una camioneta que se dirige a lo profundo de un bosque. Reacher -que a esta altura del partido ha recibido una cantidad de golpes y heridas que ya lo pone a la altura de John McClane en Duro de matar– y Tamara tiene en la camioneta lo que parece ser una última conversación, en la que se hacen cargo de que saben que van a morir. Es un momento ya directamente fatalista y a la vez de dignidad -por algo Reacher le dice a Tamara que mantenga la mirada en alto y con orgullo-, que se potencia cuando la camioneta se detiene, abren la puerta y los malos se disponen a matarlos. Justo ahí termina Plum out of luck, dejándonos con la boca abierta.
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