Título original: Obsession // Origen: EE.UU. // Dirección: Curry Barker // Guión: Curry Barker // Intérpretes: Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson, Megan Lawless, Andy Richter, Haley Fitzgerald, Darin Toonder, Anthony Pavone, Justice, Anthony Casabianca, Chloe Breen // Fotografía: Taylor Clemons // Montaje: Curry Barker // Música: Rock Burwell // Duración: 108 minutos // Año: 2026
8 puntos
SIMPLEMENTE NO TE QUIERE
Por Marcos Ojea
Todos los años, desde hace muchos años, se estrena la nueva gran película de terror. En ocasiones, más de una por año. O dos, o tres, o cuatro, porque las plataformas y las vías menos santas para conseguir películas llenan los ojos de posibilidades. No es de extrañar que hoy, con todo el cine del mundo al alcance de un clic, cueste más que nunca estar al día. El cine de terror nunca dejó de estar de moda, pero en el último tiempo parece haber recobrado el centro de la escena, y cada tantos meses surge un nuevo “maestro” del género, listo para aterrorizarnos. Claro que, como no nacimos ayer, sabemos que muchas veces es marketing, humo, sobreexcitación juvenil, y los resultados suelen confirmar las sospechas. Pero hay una nueva tendencia que, con mayor o menor precisión, viene dando en el blanco: las películas hechas por youtubers/creadores de contenido.
Es fácil leer “youtuber” e invocar el prejuicio, pero lo cierto es que Internet está lleno de realizadores con talento, jóvenes con trayectoria en la creación de videos, que se criaron con esos códigos y para los que la mudanza al cine resulta un paso lógico. Curry Barker es un ejemplo perfecto: a los 18 años comenzó a subir videos a YouTube junto con un compañero de estudios, Cooper Tomlinson, y entre 2019 y 2023 dirigió algunos cortos que tuvieron una cifra notable de visualizaciones. En 2024 estrenó de manera gratuita Milk & Serial, un found footage hecho a pulmón, que también protagonizó. El éxito de esta película permitió allanar el camino para dar el salto a las grandes ligas con Obsesión, el hit del momento. Un film que cosecha adeptos allí donde se proyecte y que, despejando la marea de reacciones exageradas y sobreactuación en redes sociales, está realmente muy bien.
La idea central es la misma de La pata del mono, el cuento clásico de W.W. Jacobs, pero, fiel a su edad y circunstancias, Barker dice haberse inspirado en el capítulo de Los Simpsons que lo adaptó. El protagonista de Obsesión, Baron “Bear” Bailey (Michael Johnston), es un veinteañero tristón que, como no podía ser de otra manera, está enamorado de su mejor amiga, Nikki (Inde Navarrete). Ella lo quiere, tienen un vínculo especial, confidente, pero está a las claras que no lo ve como algo más. Él, que acaba de perder a su mascota y tiene una existencia entre gris y desesperada por recibir afecto, pide un deseo. Lo hace con una baratija comprada en un local de piedras energéticas y cosas holísticas, una chuchería que jamás podría tener efecto en la vida real. Pero lo tiene, y el deseo de Bear de que Nikki lo ame más que a nada en el mundo se cumple. Las consecuencias, por supuesto, serán devastadoras.
El primer hallazgo de Obsesión está en el tono. Barker toma una premisa clásica, la de “ten cuidado con lo que deseas”, y le imprime un desarrollo mutante. Si al principio parece un drama indie con una atmósfera opresiva, no tarda en derivar hacia un “romance” macabro que no le escapa ni a la brutalidad ni al humor. Nikki parece tomar al pie de la letra el deseo de Bear, y el muchacho se convierte en lo único en su vida. Para Bear es un sueño, un idilio constante, que de repente comienza a sentirse asfixiante, invasivo y, sobre todo, peligroso. Nikki ocupa el lugar de la clásica “novia tóxica”, protagonista de cientos de videos de YouTube y TikTok, pero llevado al límite. Sus acciones convocan primero la risa cómplice del espectador, pero de a poco van inquietando el camino, volviendo incómoda la experiencia. Mientras la Nikki visible despliega su arsenal de celos e inseguridades, muchas veces mediante explosiones de ira, la Nikki real habita en su interior como una prisionera. Es una vuelta interesante al concepto, al que Inde Navarrete le pone el cuerpo de manera excepcional. Su actuación, de las mejores del año, conjuga la pena con el miedo, otorgando una dualidad fascinante a esa Nikki que es tanto monstruo como víctima.
Antes mencionamos el humor. No está en primera plana, ni abunda, pero sin dudas que completa el recorrido. Tiene sentido, si consideramos los sketches humorísticos que Barker y Tomlinson (que también actúa acá) solían hacer. Son relámpagos, que resquebrajan la opresión por un instante y habilitan la sensación de WTF, o en criollo, de “¿qué carajo está pasando?”. Como la voz lacónica del empleado que atiende a Bear por teléfono, o el otro empleado, el de la tienda, que le señala como una obviedad que los deseos que venden ahí advierten, desde la etiqueta, que todo puede salir mal. O la lluvia de billetes que antecede a la tragedia. Hay un pulso cómico evidente en Barker, un timing para concatenar situaciones y darle ritmo a su feria de truculencias. Como muchos comediantes, eligió el terror para expresarse en el cine, y aunque en esta web defendemos la comedia a las piñas, quién suscribe no puede más que celebrar esa decisión. Un poco de esto, un poco de aquello, como Zach Cregger y su vapuleada La hora de la desaparición, por la que también nos iremos a las piñas, si hace falta. Aunque nadie nos pida que tomemos una posición, hoy toca bancar a estos pibitos nuevos del terror.
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