Por Patricio Beltrami
NdR: este artículo contiene spoilers.
El cuarto capítulo de la segunda temporada de Daredevil: born again estuvo a la altura de lo mejor que se había visto en Netflix. No sólo haber contenido varios sucesos significativos para la historia, sino porque otra vez se exprime la brutalidad y la desesperación de los personajes a través de una puesta en escena impecable, incluso con una secuencia que se ubica entre los puntos más altos de la trayectoria de Marvel Televisión. Dirigido por Solvan Naim y escrito por Chantelle Wells, Gloves off inicia con una grandiosa introducción centrada en el protagonista excluyente del episodio: Bullseye/Benjamin Poindexter (Wilson Bethel). Musicalizada con New York state of mind de Billy Joel, se observa la rutina matutina del villano, quien disfruta el desayuno, se ejercita y saluda amablemente a su vecina mientras suena una melodía dulce y melancólica. Luego entra a uno de los clásicos restaurantes de Nueva York, donde ordena un batido de banana con crema. Hasta allí llega la dulzura, ya que embosca a un grupo de agentes de la Fuerza Antivigilantes, masacrándolos sólo con cucharas, tenedores, escarbadientes y langostas. Ambientado en un mismo día, Gloves off parte de las consecuencias del asalto a la cárcel clandestina y el atentado en el puerto para terminar en la velada pugilística de Kingpin/Wilson Fisk (Vincent D’Onofrio). Preocupado por la seguridad tras el retorno de Bullseye, el alcalde atiende varios conflictos: la presión de Mr. Charles (Matthew Lillard) ante la imposibilidad de transportar el cargamento de armas, la intromisión de la gobernadora McCaffrey (Lili Taylor) en su gestión y la resistencia liderada por Daredevil/Matt Murdock (Charlie Cox). En tanto, Murdock y Karen Page (Deborah Ann Woll) obtienen dos victorias: el testimonio del capitán de The Northern Star incriminando al Kingpin y la ayuda económica de Jack Duquesne (Tony Dalton) para financiar su causa. Pero en esta ocasión Daredevil: born again se aleja de esa partida de ajedrez que había simulado la serie en sus primeros episodios para explotar el costado caótico del relato gracias a Bullseye. En ese sentido, la presencia del villano altera los planes de Murdock y Fisk, quienes descuidan sus objetivos para contener al psicópata vestido de azul: mientras Daredevil sale a su búsqueda por la ciudad, el alcalde envía a su esposa Vanessa (Ayelet Zurer) para ganar el apoyo de McCaffrey. El tercer acto de Gloves off arranca con la brutal pelea de Daredevil y Bullseye en un departamento, donde se luce el juego de cámaras al ritmo de armas, objetos y cuerpos que vuelan por los aires. Sin embargo, un herido Poindexter escapa hacia la trampa de Fisk motivado en su locura por la necesidad de realizar una buena obra para enmendar el asesinato de Foggy Nelson (Elden Henson). Ausente en la primera temporada de Daredevil: born again, lo religioso vuelve a ser un tema relevante para complejizar a los ya perturbados protagonistas. A la espera de Bullseye, Fisk ingresa al ring victorioso porque se sabe ganador de la pelea, porque Buck Cashman (Arty Froushan) asesinó al único sobreviviente del naufragio y porque Vanessa había conseguido el apoyo de la gobernadora. Con un rival al borde del nocaut, Kingpin pierde los cabales al ver a su esposa en el gimnasio. Tras haber masacrado a golpes a su contendiente, celebran su triunfo con beso a lo Rocky arriba del ring, hasta que ingresa Bullseye al lugar liquidando a la Fuerza Antivigilantes. Emulando al western, Poindexter y Vanessa se lanzan proyectiles en medio del caos: mientras el disparo de la primera dama impacta en su enemigo, Fisk destroza el souvenir de plástico de Nueva York con el cinturón de campeón. Cuando los agentes estaban a punto de ejecutar al derrotado villano, Daredevil entra en el gimnasio para evitar el fusilamiento y consigue que ambos escapen por las calles de Hell’s Kitchen. Otra vez la puesta en escena con juegos de cámara vertiginosos y una progresión de la narrativa tan clara como violenta construye una gran secuencia de acción, donde se explotan las tensiones del relato tanto en los aspectos propios del subgénero de superhéroes como en las raíces más íntimas del odio entre los protagonistas. Sin embargo, la revelación final cambia por completo el escenario del capítulo y el futuro de la serie: Vanessa muere en el ring desangrada por una esquirla del proyectil que el propio Wilson Fisk había desviado para intentar salvarla. A mitad de temporada, Daredevil: born again demuestra que la serie está a la altura de sus mejores pasajes en Netflix. En ese sentido, el caos aportado por Bullseye ha provocado que la serie gane en atractivo narrativo e, incluso, evidencie que el costado oscuro, sádico y violento puede explotarse de manera cruda en el usualmente lavado y estilizado Universo Marvel.
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