Por Patricio Beltrami
NdR: Este artículo contiene spoilers.
La segunda temporada de X-Men ‘97 es una continuación directa de la historia desarrollada en diez episodios durante 2024. En este caso, se mantienen las virtudes del estilo de animación, tanto en la paleta de colores como en los diseños de ambientes, personajes y secuencias de acción. Sin embargo, la serie ya se muestra decidida a ampliar por propia mitología a partir de la posibilidad de jugar con el futuro, el pasado, las distopías y las líneas temporales para crear y recrear sucesos y conflictos. Coescrito por Brian Ford Sullivan, JB Ballard, Anthony Sellitti y Mariah Wilson y dirigido por Emi Yonemura, Days of past future inicia en el presente, varios meses después de Tolerance is extinction – Parte 3. Tras haber descubierto cómo viajar en el tiempo, Bishop y Forge viajan respectivamente al pasado y al futuro para rescatar al resto de los X-Men. Inteligentemente, los responsables de la serie situaron el primer capítulo en el futuro, cuestión que ha permitido desarrollar un relato independiente y autoconclusivo que seguramente formará parte de un arco narrativo más grande. Al llegar al año 3960, Forge descubre el planeta desolado conquistado por Apocalipsis mientras se defiende de una horda de centinelas. Sin embargo, Tormenta, Morph y un Wolverine libre de adamantium lo rescatan y lo llevan a la guarida de la resistencia, liderada por la poderosa y enigmática Madre Askani. Más allá del romance de Tormenta y Forge, el viaje temporal o el acecho de Apocalipsis, el corazón de Days of past future lo conforma la familia Summer: el padre Scott/Cíclope, la madre adoptiva Jean y el adolescente Nathan. Más en el terreno de lo humano que de lo súper, Scott y Jean se vuelven mentores de un joven, la única esperanza del futuro, quien no sabe quiénes son esos mutantes del pasado. Entre secretos, silencios y desconfianza, paulatinamente desarrollan una relación de confianza, donde lo trágico conforma un ingrediente central. Más allá del drama, X-Men ‘97 se vuelca por la acción para resolver sus grandes conflictos. Por eso, la verdad del vínculo paterno-filial de los Scott y la revelación de los poderes de Nathan ocurren en pleno conflicto, entre emboscadas, secuestros y batallas contra los jinetes de Apocalipsis. Si bien Days of past future no cuenta con grandes secuencias de acción, lo cierto es que tanto la evolución del conflicto central como algunas de las diferentes subtramas (principalmente la de Madre Askani) resultan interesantes, ya que se construye su complejidad a base de ciertas ideas del deber y del sacrificio. De esta manera, Nathan se convierte en el salvador de la devastada humanidad del año 3960 luego de que Apocalipsis decidiera escapar al pasado para atacar a la Tierra en el punto más vulnerable de la historia: el mundo sin X-Men de 1997. Ante ello, el capítulo acaba en el presente con Nathan, ya convertido en Cable, llegando a la Tierra junto a Psylocke y Arcángel para enfrentar al villano junto a los mutantes que hayan quedado en el planeta. Days of past future no se queda sólo en el juego de palabras para referenciar a Días del futuro pasado, arco de la serie animada de los noventa y largometraje en acción real de 2014. Concretamente, este episodio de X-Men ‘97 propone una relectura de las aventuras de los mutantes a través del tiempo, algo menos lúdica de lo que realmente podría haber sido. Si bien las secuencias de acción no se han destacado y varias de las subtramas no resultaron orgánicas para el capítulo, la apuesta por Nathan Summers y los conflictos familiares relacionados con el futuro Cable le otorgaron al relato la dosis precisa de humanidad y sensibilidad para darle sentido a esta aventura de la semana como disparador de la nueva temporada.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

