Por Patricio Beltrami
NdR: este artículo contiene spoilers.
Con alguna decisión cuestionable, X-Men ’97 cerró su primera temporada consolidándose como una de las mejores producciones de superhéroes en los últimos años. Si bien el último episodio fue consecuente con su antecesor en que los mutantes no podrían ganar peleando en dos frentes a la vez, la forma en la que desarrolla una de las batallas finales resulta demasiado discursiva y poco emotiva. Aun así, el clímax muestra al equipo en su esplendor mientras que el epílogo introduce los conflictos y al villano de la segunda temporada. Dirigido por Chase Conley y escrito por Beau DeMayo y Anthony Sellitti, Tolerance is extinction – Part 3 arranca con el encuentro entre dos jóvenes Charles y Erik en un bar durante alguna guerra. Pero la cordialidad no dura mucho, ya que Magneto descubre que Xavier intenta detenerlo con juegos de manipulación mental. En la realidad, el Profesor sobrecarga la mente de Magneto. Si bien la descarga le devuelve la carga electromagnética a la Tierra, ambos caen inconscientes mientras los centinelas reinician su ataque contra los mutantes y la humanidad. Desde allí, Charles debe lograr que Erik recupere sus recuerdes porque, de lo contrario, el daño cerebral los arrastrará hacia la muerte. Lejos de toda acción, el bar comienza a inundarse por el efecto de las agitadas aguas de la mente de Magneto, un mar de dolor, angustia y confusión, mientras Xavier intenta hacerlo despertar. Por suerte, Tolerance is extinction – Part 3 cuenta con altas dosis de acción y, además, soluciones imprevisibles. Bastion se cree ganador tras haber eliminado a Jean Grey y derrotado al resto del equipo, pero Fénix aparece para destruir centinelas e incapacitar a Mr. Sinister, quien despojado de su inmortalidad se transforma en un viejo decrépito. Sin embargo, Bastion le arranca un brazo a Cable y escapa rumbo al asteroide de Magneto para destruir el planeta. Desde allí, todo será acción: Rogue y Sunspot pelean en el espacio contra Bastion y Cíclope, Júbilo y Nightcrawler defienden la roca. Si bien en ese momento el villano exhibe su forma definitiva, los ataques de los X-Men empiezan a surtir efecto. Con la llegada de Morph, Tormenta, Forge, Bestia y Jean, Bastion queda acorralado por el equipo. Mientras Cíclope trata de razonar con el villano, los líderes de la humanidad deciden bombardear el asteroide para acabar con mutantes y centinelas (decenas de cameos de héroes y villanos de Marvel en el capítulo). Con Bastion evaporado por la explosión de reactor y los centinelas neutralizados, los X-Men emprenden una misión suicida para evitar el asteroide destruya la Tierra. A segundos de la derrota, Magneto recupera su memoria gracias a Xavier y detiene el apocalipsis. En ese instante, parte de los X-Men y el asteroide desaparecen. Seis meses más tarde, Forge busca al equipo por todos lados hasta que con la inesperada llegada de Bishop descubre que están perdidos en el tiempo: en un futuro distópico, Jean y Cíclope hallan un pueblo donde vive su hijo Nathan, y en el Antiguo Egipto, Rogue, Nightcrawler, Bestia, Morph, Xavier y Magneto conocen a En Sabah Nur, quien se convertirá en Apocalipsis. A mitad de los créditos, el villano aparece en las ruinas de Genosha levantando un naipe de Gambito. Tolerance is extinction – Part 3 representó un buen final, valorando principalmente las resoluciones a través de la acción. Si bien la subtrama Xavier-Magneto, cargada de confrontaciones discursivas, ocupó parte del episodio, finalmente X-Men ’97 se volcó a la acción, a las secuencias de combate y a las resoluciones inesperadas para darle cierre a una muy buena primera temporada. En ese sentido, las consecuencias de la guerra contra Bastion se integraron eficazmente a la introducción del arco de Apocalipsis, respetando la continuidad narrativa que la producción mantiene desde el inicio de X-Men en 1992. A favor de Marvel Studios, tan vapuleado durante los últimos años por haber perdido el rumbo de su narrativa, el rescate de la serie animada, lejos de configurar un manotazo de ahogado para apelar a la nostalgia del público objetivo, terminó siendo la mejor manera de introducir a los X-Men en su nuevo universo.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

