Por Patricio Beltrami
NdR: este artículo contiene spoilers.
Si el inicio de la segunda temporada contaba la aventura de los X-Men en un futuro distópico, el segundo episodio vuelve al presente para explorar en qué se había convertido el mundo tras la desaparición del equipo de mutantes. Aunque el capítulo sirvió para profundizar el arco de tres personajes de reparto como Cable, Júbilo y Sunspot, privilegia demasiado los debates sobre cómo encarar la lucha contra Apocalipsis y X-Factor, el nuevo grupo oficial de héroes apoyado por el gobierno estadounidense. En ese marco, la acción, mayormente deslucida, queda relegada a un segundo plano. Dirigido por Emi Yonemura y escrito por Anthony Sellitti y Mariah Wilson, A force to be reckoned with se presenta como una historia de la X-Force. En ese marco, Cable se encuentra con Júbilo y Sunspot, quienes pasan sus días ocultos a la espera del regreso del resto de los mutantes. Si bien ambos se suman de inmediato a la resistencia frente a Apocalipsis, quien ya ha puesto en marcha su plan en el presente, pronto comenzarán a surgir diferencias en el seno de la X-Force. Como nunca antes, X-Men ‘97 impone el diálogo sobre la acción para plasmar sus conflictos, incluso con varias secuencias que giran los mismos tópicos: justicia o venganza. En ese sentido, una persecución en medio del carnaval de Río de Janeiro luce a reglamento desde la animación, al tiempo que carece de tensión o emotividad genuina. Justamente, ese tramo del episodio sólo sirve para que la ejecución de War, uno de los jinetes de Apocalipsis, a manos de Cable explote sus diferencias con Júbilo. En esta línea, el recorrido de A force to be reckoned with resulta bastante arbitrario, desde el encuentro de la X-Force con Emma Frost hasta la trampa que los lleva a confrontar al X-Factor. Tras otra secuencia de acción poco atractiva y con un desenlace previsible, Júbilo termina prisionera de los autoproclamados defensores de la humanidad. En ese pasaje acontece el conflicto mejor desarrollado del episodio: Júbilo le cuestiona a Polaris, ex miembro de los X-Men, no su pertenencia a X-Factor, sino que permita que decenas de mutantes permanezcan encerrados por orden del gobierno. A partir de allí se recuperan algunas de las características que han distinguido a X-Men ‘97, como la apuesta por conflictos esencialmente humanos y el trabajo de la acción desde lo lúdico y lo espectacular. En ese orden, la frescura juvenil de Júbilo y sus poderes de pirotecnia son adecuados para desacartonar un capítulo que venía siendo extremadamente gris. Con la colaboración de Polaris, Júbilo escapa de su celda junto a decenas de mutantes, a quienes defiende de los guardias en una secuencia de combate donde el grunge se combina a la perfección con sus coloridos poderes. Respaldada por la X-Force, Júbilo libera a los mutantes y escapa de la prisión mientras que la caza sobre Apocalipsis en el presente continúa sin avances. Algo insatisfactorio, A force to be reckoned with padece el exceso de discursividad como desarrollo de sus principales conflictos durante dos tercios del capítulo. A lo largo de ese segmento, la acción, uno de los mayores atractivos de X-Men ‘97, se vuelve predecible, incluso estática. Más allá de la diversidad de poderes de los mutantes que protagonizan el episodio de la semana, la novedad en ese sentido se aprovecha poco y nada. Sólo en el último arco se apela a las bondades de Júbilo para explotar el costado lúdico de la serie, pero ya era tarde para remontar una experiencia fallida.
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