Título original: Idem // Origen: Argentina // Dirección: Tomás Larrinaga // Guión: Tomás Larrinaga // Intérpretes: Cecilia Antuna, Cristian Antonio, Lula Benítez Calcaterra, Matías Bonfiglio, Mailén Kritzer, Micaela Luna, Laureano Mayo Peovich, Jesús Riorda, Gabriel Robin, Belén Romero, Mauricio Minetti, Ariel Gigena // Fotografía: Macarena Renold // Montaje: Tomás Larrinaga // Música: Damián Fink, Tomás Larrinaga // Duración: 92 minutos // Año: 2025 //
6 puntos
LA HERENCIA
Por Patricio Beltrami
La misteriosa muerte de Carlos (Mauricio Minetti) es el disparador de todos los conflictos que ocurren en La máquina, el delfín y un enano de jardín. Acongojada y sacudida por la pérdida, su familia busca explicaciones a la tragedia. Sin embargo, el duelo queda en segundo plano cuando sus descendientes se enteran de que el hombre de negocios tenía una doble vida, una segunda familia de hijos adultos a sólo algunas cuadras de ese incierto punto del Conurbano Bonaerense donde habitan. Enfrentados por las circunstancias y por la herencia de los tres ítems del título, los protagonistas empezarán a generar nuevos vínculos a los tumbos mientras se redescubren a ellos mismos y reconstruyen la verdadera historia de su difunto padre.
En clave de comedia costumbrista, La máquina, el delfín y un enano de jardín no innova demasiado en lo narrativo. A partir de la tragedia familiar, Tomás Larrinaga despliega una variada galería de personajes y conflictos personales que oscilan entre la miseria de la codicia, el sentimentalismo incrédulo y el cinismo impostado. Igualmente, el humor es el territorio elegido para que esta nueva familia ensamblada encuentre formas de dirimir sus disputas, ya sea con una partida de truco, sexo casual, robos, corridas o golpes accidentales. Enmarcada en la tradición costumbrista, con algunas referencias a Esperando la carroza, la película se aleja de cualquier clase de pretensión elevada para erigirse como un entretenido relato con ribetes disparatados que avanza a buen ritmo a lo largo de todo el metraje.
Sin embargo, también presenta algunos problemas narrativos. En ciertos pasajes la apuesta por la incomodidad en los vínculos y resoluciones, lograda casi siempre, se transita en escenas algo estiradas, por lo que su comicidad no luce. En tanto, varios de los giros en el último tercio de la historia resultan previsibles, mientras que algunas interpretaciones no se terminan de acoplar al ritmo de la película o al registro del humor costumbrista. Sin embargo, La máquina, el delfín y un enano de jardín se toma ciertas licencias para innovar correctamente con pasajes musicales atractivos (muy buena banda sonora) o con ciertos montajes para exacerbar los estados de ánimo y conflictos de sus protagonistas. Apelado a la calidez y a la humanidad de un grupo de personas que deben enfrentarse al duelo y a un conflicto de identidad, el relato siempre encuentra la manera de progresar desde el cariño por la comedia y por esa gente rota que trata de reconstruirse a partir de los únicos tres elementos heredados de su padre.
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