Título original: Idem // Origen: Argentina // Dirección: Eduardo de la Serna // Guión: Eduardo de la Serna // Participan: Kike Ferrari, Félix Bruzzone // Fotografía: Guido Cabella // Duración: 76 minutos // Año: 2025 //
6 puntos
DOS ESCRITORES Y UN CADÁVER
Por Guillermo Colantonio
Kike Ferrari y Félix Bruzzone son dos escritores, pero también trabajadores de la limpieza: el primero, en el subte -donde además se desempeña como metrodelegado-; el segundo, como piletero. Ambos tienen historias de vida muy fuertes y son los protagonistas que dialogan en esta curiosa y personal propuesta de Eduardo de la Serna, un director que, en sus trabajos anteriores, siempre demostró una preocupación humanista. Esto implica pararse en los bordes, huir del carácter pretencioso de tantas incursiones documentales que abordan cuestiones relacionadas con la memoria. Lejos de un tono monocorde, la película elige la vía ensayística, hibrida formas y se arriesga en un terreno osado. La impresión es que hay momentos muy emotivos e intensos y otros menos logrados, sobre todo cuando la dramatización de algunos segmentos no termina de funcionar del todo bien.
Pero, más allá de ese sesgo vulnerable, existen planteos muy jugosos sobre temas importantes, aunque su tratamiento evita la solemnidad. Uno de ellos atañe a la idea de escritura y de ficción. Las dos vidas, atravesadas por la experiencia de la creación, son ejemplos de resistencia y no separan la literatura de la vida, del compromiso y del registro de la memoria. Incluso, sacan a las figuras autorales de las torres de cristal para pensarlas desde la calle, desde una inmediatez donde nunca se pierde el valor de la lucha, sin victimización ni exageración. En algún punto, y a pesar de pasajes donde el discurso parece querer entrar por la fuerza y desde la bronca, la propia labor del documentalista se emparenta con dicho gesto: poner la cámara en la tierra, a la altura de la gente.
Que ambos universos se crucen es parte de la imaginación. Un túnel, el hallazgo de una bolsa con un cadáver y la disputa de los dos escritores por ver quién se queda con el cuerpo: este es el centro neurálgico de una trama abierta a recuerdos y relatos, a episodios que nos llevan a los ámbitos familiares y laborales de cada uno. Es en esos lugares donde todo se resignifica simbólicamente: tanto la pileta como el metro son espacios cargados de historias y de ausencias. Del mismo modo en que la escritura y la oralidad aparecen como esfuerzos para llenar huecos en tiempos de desidia e injusticia, el documental de Eduardo de la Serna dice lo suyo sin estridencias, con humor, con tristeza, con valentía, sin temor a hacer una película fallida, porque los errores también dan vida a grandes obras.
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