Título original: Tee yod 2 // Origen: Tailandia // Dirección: Taweewat Wantha // Guión: Sorarat Jirabovornwisut, Palapon Pongpat // Intérpretes: Nadech Kugimiya, Kajbhunditt Jaidee, Peerakrit Phacharaboonyakiat, Jelilcha Kapaun, Rattawadee Wongthong, Nutthatcha Padovan, Thanatsaran Samthonglai, Phiravich Attachitsataporn, Todsapol Maisuk, Paramej Noiam // Dirección de arte: Sarun Srisingchai // Sonido: Amornpong Thokaeonopparat // Música: Toy Terdsak Janpan // Duración: 110 minutos // Año: 2024 //
7 puntos
ENGAÑAR A LA MUERTE
Por Cristian A. Mangini
Esta producción tailandesa resultó un éxito de taquilla avasallante en aquel país. Tal es así que atrajo la atención de Netflix y puede verse con este servicio para saber de qué se trata. La primera parte es una producción regular y previsible de terror serie B con una fuerte dosis de drama, sostenida en las internas familiares de los protagonistas y la batalla contra algo inasible e incomprensible que doblega su vida. Entre maldiciones, gore y un poco de folklore místico el film cumplía en entretener por momentos, pero actuaciones poco convincentes, secuencias de acción descuidadas, un guión que naufraga durante buena parte de su desarrollo para llegar a su abrupto final y ni hablar su risible sangre, la hacen un plato de poco más de dos horas difícil de digerir. Por ello resulta sorpresivo que, a pesar de sostener prácticamente el mismo elenco y el director sea el mismo, la segunda parte sea tan superadora. Susurros mortales 2 está lejos de ser un clásico de terror pero entretiene, hace culto de sus excesos y mejora notablemente en todos sus apartados técnicos.
Pero para comprender esta secuela es necesario, si no se quiere ver la película original, al menos leer un resumen, ya que se trata de un relato conectado inmediatamente a las consecuencias psicológicas de lo ocurrido con la pobre familia acosada por el espíritu. Esto abre a una subtrama de venganza que tiene en su epicentro a Yak (Nadech Kugimiya), el temperamental hermano mayor de la familia que busca exterminar a cuanto demonio encuentre para dar con el espíritu de “la mujer del velo”. Que el peso del relato se focalice en esta búsqueda da una frescura ausente en la original, que se volvía vaga y dispersa entre la maraña de personajes de la familia. También da una dosis de acción y vértigo que lleva el ritmo de la película. Incluso cuando adquiere un tono meditativo al sumergirnos en el dolor por la pérdida ocurrida en la primera parte, esto dialoga inmediatamente con la obsesión y la ira de Yak que raya la caricatura. Es aquí que se ve la inevitable influencia de la saga The Evil Dead más cristalizada, incluso al tomar como base un relato ficcional “basado en una historia real”.
El peso sobre la acción, digno de un film splatter antes que uno de horror sobrenatural, resiente por momentos los climas amenazantes que sobrevolaban en la original. Si en algo acertaba era en poner a nuestros protagonistas en una situación vulnerable ante un mal cuyo origen apenas arañan hacia el final del film. Más allá de lo forzado y previsibles que resultaban los jump scares, había una atmósfera enrarecida que nos ponía en la piel de sujetos enfrentándose a algo extraordinario. Esto asoma con efectividad en esta segunda parte, al plantearnos un giro inesperado que cambia el punto de vista y profundiza en la boda de Yad (Denise Jelilcha Kapaun), que no sale precisamente como ella deseaba y desencadena el explosivo clímax. Incluso el suspenso está manejado con holgura en esta segunda parte, también dirigida por Taweewat Wantha.
Aún con algunas irregularidades técnicas Susurros mortales 2 es una agradable sorpresa, sobre todo si la ven con la primera parte fresca en la retina. Abreva en sagas conocidas y fórmulas ultra repasadas para dar algo genuino y entretenido, que no es poca cosa; además de darle mayor solidez a esta saga tailandesa.
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