Título original: Balls up // Origen: EE.UU. // Dirección: Peter Farrelly // Guión: Paul Wernick, Rhett Reese // Intérpretes: Mark Wahlberg, Paul Walter Hauser, Benjamin Bratt, Sacha Baron Cohen, Eva De Dominici, Daniela Melchior, Molly Shannon, Chelsey Crisp, Eric André, Jackson Tozer, Abe Farrelly, Thiago Moraes, Larry David // Fotografía: John Brawley // Edición: Sam Seig // Música: Dave Palmer // Duración: 104 minutos // Año: 2026 // Plataforma: Prime Video
5 puntos
COMEDIA ABAJO
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Si uno tenía en cuenta los nombres involucrados en Bolas arriba, daba para entusiasmarse. Alguien que conoce la comedia y que es de los pocos que todavía defiende el humor políticamente incorrecto como Peter Farrelly en la dirección. Dos protagonistas que se toman en serio el hacer reír como Mark Wahlberg y Paul Walter Hauser, más gente con grandes antecedentes como Molly Shannon y Sacha Baron Cohen en papeles de reparto. Paul Wernick y Rhett Reese, los mismos de Tierra de zombies y Deadpool, en el guión. Sin embargo, la producción de Prime Video decepciona y no entrega mucho más que algunas buenas ideas aisladas.
El film se centra en Elijah (Hauser) y Brad (Wahlberg), quienes trabajan en una compañía dedicada a la confección de preservativos. El primero, todo un aparato, inventó un preservativo cuyo “diferencial” es que cubre los testículos y el segundo es de esos vendedores natos, capaz de caerle simpático a cualquiera. Si bien al comienzo consiguen que su producto sea elegido como el preservativo oficial de la Campeonato Mundial de Fútbol que se va a hacer en Brasil, una serie de equívocos llevan a que esa decisión se revierta y que ellos sean despedidos. Pero luego surge otro malentendido, por el cuales les llegan entradas para ver la final entre la selección local y la Argentina. Y ahí se da otro malentendido más, porque ambos se embriagan y terminan generando un incidente que hace que Brasil pierda el partido, lo que los convierte en enemigos de todo el país. A partir de ahí, ambos serán fugitivos y afrontarán toda clase de peripecias.
Si la secuencia inicial de Bolas arriba nos predispone positivamente, con un puñado de chistes entre ácidos y escatológicos bien armados, lo que sigue como planteo del conflicto es entre desordenado y arbitrario. Uno podría aceptar ese desorden y arbitrariedad si fuera de la mano de un buen despliegue humorístico, pero lejos estamos de eso y a partir de ahí la película no remonta casi nunca, sin poder encontrar un hilo narrativo consistente. Por eso es que solo le queda confiar en las capacidades de Hauser y Wahlberg, que hacen lo que pueden con un material más bien pobre. Es cierto, de a ratos, aparecen algunas secuencias graciosas, que nacen de ideas mínimamente disruptivas, pero es demasiado notorio que todo está hecho un poco a las apuradas y con bastante pereza, como si todos los involucrados pensaran que solo basta con una premisa ocurrente, sus participaciones y nada más.
Y si hablamos de pereza, párrafo aparte -que puede sonar algo caprichoso, es cierto- para un par de elementos adicionales. El primero es que, si el fútbol siempre fue un deporte al que el cine le cuesta abordar, acá la puesta en escena ni siquiera se esfuerza por intentar un mínimo de atención del espectador. El segundo es que, insólitamente, tenemos en roles secundarios a la argentina Eva De Dominici interpretando a una brasilera y a la portuguesa Daniela Melchior haciendo de argentina, en un equívoco del que la película ni siquiera muestra consciencia. No se trata tanto de falta de realismo como de ausencia de cuidado por lo que se está contando, por más que la historia se posicione en lo insólito. Y a eso hay que agregarle un final que parece hecho a medida del chauvinismo argentino más ramplón. Ojalá que Farrelly se redima rápido con el film sobre la realización de Rocky, así nos olvidamos rápido de este bodoque sin gracia.
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