Por Patricio Beltrami
En un mundo que desde hace varios meses está funcionando a niveles prepandemia, aquellos dirigentes que han utilizado al COVID-19 como escudo para protegerse por sus malas gestiones ya no pueden esgrimir ese argumento para salvar sus cargos. Prueba de ello fue el despido de Bob Chapek como CEO de Disney luego de casi tres años de mandato y, aún más importante en este contexto, el regreso de Bob Iger al cargo que había ostentado durante cerca de quince años. ¿Qué tiene que ver esto con los superhéroes? Iger no solo fue quien avaló la compra de Marvel y respaldó el crecimiento exponencial de Marvel Studios en la pasada década, sino que su regreso vendría acompañado de una reestructuración para que el Universo Marvel vuelva a ser grande otra vez a partir de una simple premisa: calidad sobre cantidad.
Días atrás, la junta directiva de Disney le informó a Chapek que no continuaría en su cargo, a pesar de que la compañía le había extendido su contrato por tres años más a mediados de 2022. En este caso, la gota que rebalsó el vaso fue el tenor de las pérdidas en el último balance financiero. Más allá del atenuante de la pandemia, Chapek había sumado algunos conflictos relevantes durante su gestión que eventualmente sellaron su destino. Uno de los más destacados fue la tibieza demostrada frente a la normativa popularmente conocida como Don’t say gay law, que prohíbe producir contenidos vinculados a orientación sexual o identidad de género para estudiantes del nivel primario en el Estado de Florida. Siendo Disney uno de los emblemas de la industria audiovisual con mayor compromiso en materia de igualdad y diversidad, la falta de críticas de su entonces presidente había despertado el repudio de numerosos directivos, creativos y trabajadores.
En relación a los contenidos, el mandato Chapek demostró mayor interés por fortalecer la posición de la empresa en la guerra de plataformas en perjuicio de la taquilla de sus unidades creativas. Justamente, Pixar representa el caso más emblemático de esta política. El último estreno prepandemia había sido Unidos, que solo pudo exhibirse algunas pocas semanas antes de cierre de salas y la paralización del mundo en marzo de 2020, mientras que su siguiente producción en llegar a los cines fue Lightyear en junio de 2022, película correcta que estuvo lejos, tanto en lo artístico como en la recaudación, de la altura de su protagonista. Durante el período señalado, Soul, Luca y Red se estrenaron directamente en Disney+, con el atenuante de que el lanzamiento de estas últimas dos en streaming se debió a una decisión empresarial.
Iger y la reestructuración del MCU
Si bien hubo diferencias respecto a Pixar, bajo la conducción general de Chapek Marvel Studios atravesó su etapa de mayor irregularidad desde su compra por parte de Disney. Sin dudas, el mayor escándalo fue el estreno híbrido de Viuda Negra en salas y en Disney+ y, en consecuencia, la controversia pública y el juicio iniciado por Scarlett Johansson, estrella y productora del film. Incluso, las pocas voces representativas de Marvel Studios que pronunciaron al respecto solo se limitaron a valorar el trabajo y el aporte de la actriz en detrimento de los intereses del conglomerado. El resarcimiento económico confidencial y el acuerdo para que Johansson regresara a Disney para formar parte de futuros proyectos evidencian que todo acabó en una dura derrota para Chapek.
Asimismo, los últimos tres años del Universo Marvel han estado lejos de sus momentos más brillantes en la Saga del Infinito (2008 – 2019). Luego de un 2020 en blanco, entre 2021 y 2022 Marvel Studios lanzó cerca de veinte producciones en cines y streaming, ya sea como películas, series, presentaciones especiales, animación y cortometrajes. Sin embargo, la coherencia y fortaleza del MCU no fue suficiente para evitar que el saldo creativo de estos últimos veinte meses fuera irregular. Si bien buena parte de las producciones lanzadas ya estaban en desarrollo antes de su asunción, la gestión Chapek profundizó la tendencia de estrenos casi mensuales, muchas veces superpuestos en salas y plataformas, que derivó en la saturación de un sector de los espectadores que se había logrado adquirir durante la década anterior.
En este marco, el regreso de Iger a la conducción de Disney no solo beneficiará a Marvel Studios por tratarse de un viejo amigo del estudio, sino porque los trascendidos sobre sus primeras líneas de trabajo apuntan a corregir la sobreproducción de historias. Concretamente, se buscará trabajar para corregir los comentarios negativos y los malos manejos de Disney sobre las propiedades de Marvel en sus diferentes formatos. A pesar de que no existe precisión sobre los errores cometidos bajo la conducción Chapek, se reveló que una de las iniciativas de la nueva gestión será la puesta en marcha de una supervisión creativa sobre las futuras producciones de Marvel Studios.
Teniendo en cuenta a la sobreproducción de contenidos como uno de los más graves inconvenientes de la Fase 4, trascendió que durante los próximos años de desarrollo del Universo Marvel se priorizará la calidad sobre la cantidad. En esa línea, probablemente se reevalúe la viabilidad de varios proyectos que se encuentran en fase de preproducción, principalmente series. Y al calor de la aclamación lograda por Hombre Lobo por la noche y Guardianes de la Galaxia: Especial de las Fiestas, se espera que las presentaciones especiales sean un formato de estreno más recurrente en Disney+, que servirá para introducir nuevos personajes, tapar algún bache en la narrativa del universo o ahorrar el tiempo y dinero que podría representar la producción de una serie o película innecesarias y/o intrascendentes. Tarde pero seguro, Disney admite que se equivocó y pagó, pero por ahora el único que pagará los platos rotos es el despedido Chapek.
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