Por Patricio Beltrami
NdR: este artículo contiene spoilers.
En el tercer episodio X-Men ‘97 encontró nuevamente su habitual lucidez narrativa. Resulta evidente que la serie mejora cuando el tradicional equipo de mutantes protagoniza los conflictos de la semana, sobre todo si se considera el fallido antecedente de X-Force y X-Factor. En esta ocasión, los X-Men deben afrontar un conflicto en tres frentes, donde un error podría provocar el colapso del futuro. A partir de esa situación se complejizan los planes y las decisiones de héroes y villanos, quienes incluso llegan a cuestionar su propia naturaleza. Dirigido por Chase Conley y coescrito por JB Ballard y Beau DeMayo, Rise of Apocalypse: Part 1 transcurre en el 3000 Antes de Cristo. Seis meses después de su llegada, Charles Xavier, Bestia, Rogue, Nightcrawler y Magneto siguen buscando cómo volver al presente, pero la tecnología de la época les impide cualquier progreso. Mientras tanto, Magneto se dedica a evitar que En Sabah Nur, el primer mutante, se convierta en Apocalipsis, incluso ante la desconfianza de Xavier. Si bien hay varias aristas logradas en Rise of Apocalypse: Part 1, el desacuerdo entre los viejos amigos constituye un debate interesante: ¿regresar al presente sin provocar grandes cambios en el pasado o evitar el surgimiento del villano para garantizar la paz entre humanos y mutantes? En ese orden, la misión pacifista de Xavier y la culpa de Eric por la masacre de Genosha llevan a que las ideas extremas de ambos se pongan en crisis. Más allá de eso, un elemento disruptivo del pasado asoma como otro riesgo para los X-Men: el antiguo Egipto está bajo el control del faraón Rama-Tut, una de las variantes de Kang El Conquistador (villano descartado en el Universo Marvel). A raíz de la guía de Magneto, En Sabah Nur lidera a sus hombres en la batalla contra el faraón, donde destroza a enemigos soldados y robots con facilidad, capturando al general Logos. Justo allí, en esa acción más simbólica que relevante, X-Men ‘97 encuentra el motivo para desequilibrar la historia. Después de que su lugarteniente Baal le diera un ultimátum para ejecutar a Logos, En Sabah Nur comienza a desconfiar de los mutantes. Ante ello, descubre que tras de las nobles intenciones de Magneto sólo buscaban ganar tiempo para regresar al presente. Rodeados por los hombres de Nur, los X-Men evitan su ejecución cuando Bishop entra a los tiros al salón para rescatar a los mutantes. Desde allí, Rise of Apocalypse: Part 1 se vuelve tan caótico que termina inconcluso. Mientras En Sabah Nur se prepara para enfrentar a los X-Men, Rama-Tut usa su tecnología del futuro para disparar contra la guarida de sus enemigos. Finalmente, el episodio culmina con el área totalmente destruida por el impacto. Rise of Apocalypse: Part 1 posee una serie de secuencias de acción bien diseñadas, como la batalla de En Sabah Nur contra los robots y el ejército enemigo, las principales virtudes pasan por los juegos de engaños y tensiones desplegados a lo largo del capítulo. En ese sentido, se destaca la humanidad de Magneto, quien expresa su sabiduría desde la honestidad de alguien que sabe que ha vivido equivocado. Al mismo tiempo, el otro fuerte del episodio es el arco de En Sabah Nur, cuyos extraordinarios poderes chocan con su inexperiencia e incredulidad, facetas ajenas a las habituales caracterizaciones del villano. De esta manera, el tercer capítulo de la segunda temporada de X-Men ‘97 no sólo representa una notable mejoría en comparación a su antecesor, sino porque consigue profundizar las complejidades de los mutantes e, incluso, se anima a explorar nuevas aristas de los protagonistas para que la serie pueda transitar por caminos inéditos e inesperados.
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