–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
No he visto otras adaptaciones de novelas de Harlan Coben, pero teniendo en cuenta lo visto en Te encontraré, se podría llegar a la conclusión de que es un tipo de literatura “de bolsillo” o “de aeropuerto”, esa clase de relatos que se pueden leer rápidamente, en instancias de espera, porque no exige demasiado esfuerzo intelectual, como los libros de John Grisham o Dan Brown. A tal punto esta miniserie, creada por Robert Hull y disponible en Netflix, encarna este espíritu, que uno tiene la sensación de que la podría ver en menos tiempo de lo que realmente dura. Esto que digo es tanto un elogio como una crítica: estamos ante un producto que está diseñado específicamente para ese tipo de consumo rápido, “contenido” en su máxima expresión, armado para un éxito casi inevitable y a la vez bastante perezosa -y hasta predecible- en cómo se conjugan todas sus piezas. El punto de partida y su estructura general -parecida a la de El fugitivo– la favorecen: David (Sam Worthington) está hace cinco años en la cárcel, condenado por el asesinato de su hijo, del cual él siempre dijo que era inocente, a pesar de que todas las evidencias lo señalaban como el claro culpable. Su esposa ha seguido adelante (a tal punto que tiene una nueva pareja y está embarazada) y parece que su destino es seguir encerrado para siempre, hasta que su ex cuñada, Rachel (Britt Lower) lo visita un día para mostrarle una foto que sacó una conocida y en la que, en el fondo, se ve a un niño que da toda la impresión de ser su hijo con unos años más. A partir de ahí, David improvisará un escape y emprenderá junto a Rachel una arriesgada investigación para averiguar si su hijo está realmente vivo y quién estuvo detrás de su desaparición, además de la conspiración para inculparlo. Todo esto mientras huyen de la policía y van saliendo a la luz elementos bastante oscuros, que incluso están relacionados con el pasado familiar y afectivo de ambos. Te encontraré es de ese tipo de historias donde prácticamente no hay tiempos muertos y el conflicto central, aún con sus bifurcaciones, no se detiene nunca, lo que permite que algunas de sus grietas narrativas no se noten tanto. Pero solo algunas: muchas son muy notorias y encima bastante relevantes. Por caso, toda la secuencia del escape de David de la prisión requiere de una suspensión de incredulidad casi total, con giros y ocurrencias no solo inverosímiles, sino casi risibles. Lo mismo puede decirse con el típico -y ya agotadísimo- juego de introducir personajes que parecen re piolas y predispuestos a ayudar a los protagonistas, y que a la vez parecen portar un cartel gigante que dice “soy el verdadero culpable”. La puesta en escena pretende esconder todo esto, disfrazarse de astuta, pero claramente no le alcanza y por eso recurre a acumular giros y giros, haciéndose cargo a medias de que todo en el fondo es un disparate. A Te encontraré le juega a favor un elenco relativamente sólido, que recita con llamativa convicción un sinfín de lugares comunes y desde ahí eleva lo que en su conjunto es un thriller entre discreto y mediocre. Pero que claro, se ve rapidísimo.
-Los ocho episodios de Te encontraré están disponibles en Netflix.
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