Título original: Roommates // Origen: EE.UU. // Dirección: Chandler Levack // Guión: Jimmy Fowlie, Ceara O´Sullivan // Intérpretes: Sadie Sandler, Chloe East, Aidan Langford, Natasha Lyonne, Nick Kroll, Carol Kane, Billy Bryk, Ivy Wolk, Sarah Sherman, Steve Buscemi, Janeane Garofalo, Martin Herlihy, Bella Murphy, Storm Reid, Francesca Scorsese // Fotografía: Maria Rusche // Edición: Tom Costain, Brian Robinson // Música: Hays Holladay, Ryan Holladay // Duración: 107 minutos // Año: 2026 // Plataforma: Netflix
3 puntos
LOS PECADOS DEL PADRE
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Hay que reconocerle a Sadie Sandler que, aunque por ahora toda su carrera la está haciendo de la mano de su padre, nada menos que Adam Sandler, tiene un talento más que atendible, que quizás le permita en algún momento tomar vuelo propio. Pero mientras eso último no suceda, está un poco condenada a repetir los mismos vaivenes de su progenitor, que de vez en cuando hace algunas maravillas y unas cuantas porquerías con muy poca diferencia de tiempo. Compañeras de cuarto, producción disponible en Netflix, es su primer protagónico y una película donde consigue explicitar de forma más patente su carisma, aunque tenga que remar contracorriente con un relato que toma casi todas las decisiones equivocadas.
El film de Chandler Levack se centra en Devon (Sandler), una joven introvertida que acaba de terminar el secundario, cuyo recorrido no le fue del todo grato, básicamente porque nunca fue del todo popular y no consiguió hacerse amigas. Es por eso que su entrada a la universidad la tiene en alerta y con miedo a que su soledad se prolongue, hasta que, en un campamento para los ingresantes, conoce a Celeste (Chloe East), que tiene un carácter prácticamente opuesto a ella, pero con la que rápidamente entabla una potente amistad. A tal punto que le propone compartir la habitación y, si al comienzo va todo razonablemente bien, pronto el vínculo entre ambas se irá desvirtuando y deteriorando, a partir de actitudes manipuladoras de Celeste, malentendidos y agresiones mutuas cada vez más explícitas. Obviamente, todas esas tensiones terminarán estallando por los aires de la peor manera posible.
Hasta la hora de metraje, con todos sus vaivenes, Compañeras de cuarto es una comedia relativamente interesante, que no llega a ser realmente original, pero que dialoga con bastante inteligencia con exponentes como La guerra de los Roses (de hecho, tiene una estructura narrativa parecida, con un personaje secundario contando los acontecimientos) o Te amo, hermano. Hay, indudablemente, una tenue reflexión sobre cómo ciertas amistades se construyen casi como relaciones de pareja y cómo desde ahí cada gesto o acción puede ser sobreinterpretado, llevando tanto a la idealización como al odio. Eso le permite al film otorgarle una carga de ambigüedad al vínculo entre Devon y Celeste, con la segunda como gran enigma a resolver para la primera, que puede pasar de la fascinación a la irritación por lo que ve en la otra. Es más, por más que el punto de vista se sostenga en Devon, es Celeste el personaje más atractivo, porque es difícil saber cuáles son realmente sus intenciones y, por ende, cuán querible u odiosa es.
Sin embargo, ya ingresando en su último tercio, Compañeras de cuarto muestra sus cartas, deja en claro cuál es su mirada y quiénes cree que son los malos y buenos en su historia. Lo hace súbitamente, a partir de una escena puntual insostenible, incurriendo en una sucesión de giros manipuladores que recuerdan a los momentos más bajos de Click, perdiendo el control, que es posiblemente la peor película de Sandler padre. Eso lleva a que en los minutos finales la arbitrariedad y hasta crueldad con algunos personajes sea la norma, tirando al tacho los méritos previos. Ahí es donde uno se pregunta, no solo qué demonios les pasó a los guionistas -¿no le encontraban la vuelta al conflicto central? ¿pensaban que esta era la única resolución posible?-, sino también cómo es que esta película autodestructiva tiene en su elenco a nombres como Natasha Lyonne, Nick Kroll, Steve Buscemi y Janeane Garofalo. Lo que se dice un desperdicio de talento, y no solo el de Sadie Sandler, de quien esperamos que no repita los pecados de su padre.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

