–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Dirigido por Uta Briesewitz y escrito por Noah Wyle, 8:00 P.M. fue un capítulo raro dentro de la dinámica de The Pitt y que fue de menor a mayor. La primera mitad se pareció más a un episodio de transición, donde la mayoría de los protagonistas tratan de encarrilar todo para terminar de una vez un turno que ha resultado agotador. Sin embargo, algunos indicios de lo que viene hay: por ejemplo, un tenso intercambio entre Robby (Wyle) y Javadi (Shabana Azeez) en el que él le reprocha a ella que esté distraída haciendo un video para Tik Tok, cuando en realidad -como más tarde se lo aclara McKay (Fiona Dourif)- está tratando de difundir la situación del enfermero que fue detenido por ICE. O un diálogo entre Dana (Katherine LaNasa) y Abbott (Shawn Hatosy), donde ella le manifiesta su preocupación y angustia por el estado de ánimo de Robby. También un choque entre Whitaker (Gerran Howell) y Langdon (Patrick Ball), que parece venir de la nada, pero que quizás esté relacionado con cuestiones previas vinculadas a Santos (Isa Briones); o el desenlace del paciente de Mohan (Supriya Ganesh), que deviene en un comentario de Robby bastante fuera de lugar. Pero hay tres situaciones que se van cocinando y nos preparan para un último tercio a todo galope: una paciente que queda al borde de la muerte debido a una tarea mal ejecutada por los enfermeros que la trajeron en la ambulancia; el choque que sufre la moto de Robby por parte de otra ambulancia que llega a las apuradas; y el arribo de un paciente con una lesión cervical que empeora aceleradamente. Este último deriva en una secuencia notable donde Langdon, bajo la supervisión de Robby, realiza una intervención manual que podría haber terminado en desastre, pero que finalmente salva una vida y le deja a Langdon un pequeño momento de gloria, no solo por el salvataje, sino también por el reconocimiento de Robby. “Doctor the fuck up” es ya una de las frases del año. Aunque claro, el premio mayor se lo llevó una conversación entre triste e inquietante entre Robby y Duke (Jeff Kober), quien está tratando de reparar su moto, y en donde queda patente cómo el primero está pensando seriamente en dejar, literalmente, este mundo. Especialmente cuando Robby reconoce que el único lugar donde quiere estar es en la sala de urgencias porque solo ahí encuentra propósito y en ningún otro sitio, y que el viaje que está por emprender es para huir de todo y hacia cualquier parte. La pregunta final que le hace Duke (“¿Es esta la lección final que querés dejarles a estos pibes?”) queda, por ahora, sin respuesta, y seguramente sea clave de cara al final de temporada. Pero el cierre de 8:00 P.M. dejó una sorpresa final, luego de otro gran momento de Robby en el que caga a pedos de manera pública a los enfermeros que hicieron mal su trabajo. Fue con un diálogo en privado entre Robby y Al-Hashimi (Sepideh Moafi) donde ella, después de un reconocimiento mutuo del respeto que se tienen a pesar de las diferencias, le pide consejo y a la vez le confiesa su enfermedad, que viene arrastrando desde su infancia. Fue una clausura a toda orquesta en un episodio que arrancó tranquilo y que nos dejó con el corazón en la boca. Ojalá que The Pitt termine esta segunda temporada en un nivel similar al que mostró en este capítulo.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

