–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Las tensiones siguen escalando en la segunda temporada de The Pitt, especialmente entre Robby (Noah Wyle) y Dana (Katherine LaNasa), y en la última secuencia parece llegarse a un límite, uno que se fue construyendo a lo largo de todo el relato. Pero antes, 7:00 P.M., dirigido por Damian Marcano, tuvo bastante para contar, en buena medida a partir del cambio de turno, con los médicos de la noche comenzando a hacerse cargo de la sala de urgencias y los sistemas recomponiéndose. Quizás una de las principales líneas narrativas fue el retorno de Orlando (William Guirola), el trabajador sin cobertura médica y que se había ido contra los consejos de Mohan (Supriya Ganesh). Esta vez, su situación pasa a ser gravísima, lo que, paradójicamente, le asegurará una cobertura médica en el futuro, aunque eso dispara un comentario imprudente de Robby, que es apenas una de las fuentes de choque con Dana. Pero en esa intervención también resurgen las inseguridades de Mohan y hasta de Javadi (Shabana Azeez), lo que a su vez retroalimenta las preocupaciones de Robby respecto a qué sucederá cuando él no esté. Asimismo, el caso de un joven con asma que arriba descompensado, deja expuesto a Langdon (Patrick Ball) en una decisión que no llega a concretarse, pero que podía haber resultado en un error catastrófico. Y si bien Langdon encuentra algo de alivio en una conversación posterior con King (Taylor Dearden), lo mismo no puede decirse de Al-Hashimi (Sepideh Moafi), que vuelve a tener un lapsus que es captado por Robby, en una secuencia que ratifica la habilidad de la puesta en escena para trabajar las miradas y la profundidad de campo. Aunque quizás el que esté en peor estado sea Ogilvie (Lucas Iverson), quien tras el fallecimiento del paciente que atendía no parece poder recomponerse. Es Whitaker (Gerran Howell) el que lo manda a casa, tras hablarle con un nivel de experiencia que su juventud no pareciera evidenciar, en una escena entre confesional y de escucha que ambos actores manejan muy bien. Es cierto que el episodio introduce algo de alivio con la subtrama dedicada a Digby (Charles Baker), que luego de una afeitada y corte de pelo parece recuperar una dignidad que parecía perdida. Lo mismo puede decirse de la aparición de los médicos del turno nocturno, entre los que destaca Cyrus Henderson, al que Luke Tennie interpreta con la ligereza y encanto que ya le conocemos de Terapia sin filtro. Pero los resultados de los nuevos análisis a Duke (Jeff Kober) vuelven a introducir un nuevo factor de desestabilización para Robby y, a partir de ahí, una nueva discusión con Dana. En ese enfrentamiento verbal aparece algo de lo confesional entremezclado con la queja en Robby, en su temor casi imposible de contener por las grietas que observa en casi todos a su alrededor: desde Al-Hashimi hasta Javadi, pasando por Mohan, Langdon y hasta la propia Dana. Dos frases terminan de definir dónde está parado Robby: la primera es “estoy preocupado por la gente que me importa”, que es casi una definición ética de su persona. La segunda es “¿qué pasa si no vuelvo?”. Es una pregunta que se siente como una afirmación, un giro (no tan) shockeante con el que culmina 7:00 P.M. y que deja a The Pitt en un lugar de alto suspenso de cara a los dos últimos capítulos.
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