Título original: Keeper // Origen: Canadá – EE.UU. // Dirección: Osgood Perkins // Guión: Nick Lepard // Intérpretes: Tatiana Maslany, Rossif Sutherland, Kett Turton, Erin Boyes, Claire Friesen, Logan Pierce, Glen Gordon, Gina Vultaggio, Erin Tipple // Fotografía: Jeremy Cox // Montaje: Graham Fortin, Greg Ng // Música: Edo Van Breemen // Duración: 99 minutos // Año: 2025 //
5 puntos
EL MIEDO EN PILOTO AUTOMÁTICO
Por Guillermo Colantonio
Tiempos difíciles para el terror. Su falta de eficacia es directamente proporcional a la apatía generalizada frente a cualquier película que no incurra en la exhibición de atrocidades. Por otro lado, ¿quién asusta a quién si el mundo ya se ha convertido en una acumulación de discursos más espeluznantes que cualquier historia de miedo? De modo curioso, sin embargo, proliferan los estrenos cada semana con propuestas que no pasan de la medianía o de alguna escena lograda. Tal vez, Líbralos del mal, de Osgood Perkins, cuadre en esta categoría de títulos olvidables prontamente.
La vieja idea narrativa de un viaje placentero que se transforma en pesadilla es retomada en esta historia cuya apertura genera cierta expectativa, sobre todo por su contrapunto: mientras suena una clásica canción sobre el amor vemos una secuencia con varias mujeres en diversas circunstancias, en un arco que va desde la alegría a la mortificación. La posición de la cámara alienta el enfoque subjetivo. Evidentemente, hay un sujeto que está detrás de una serie crímenes. Corte. Asistimos a una escapada romántica de una pareja a una casa en medio del bosque. Enfrente, una extraña cabaña. Desde la llegada, la joven llamada Liz advierte una serie de movimientos y de sensaciones inquietantes. Sabemos, entonces, que la estadía allí estará lejos de la comodidad y del descanso. Malcom, su amante, debe retornar a la ciudad por un caso en el hospital donde trabaja. Ese hecho habilita una cadena de acontecimientos que incluyen apariciones y otros momentos de carácter sobrenatural, más cercanos a un efectismo de pose que a un auténtico y creíble cuadro de horror. Más que cuidar su relato, Perkins incurre en decisiones que apuran el imaginario que desea construir, la recurrente situación de una mujer acosada y la forma en que debe lidiar con ello. El problema es la deriva narrativa y la falta de convicción que genera el desarrollo de la trama, cuya resolución se adivina, al menos, hacia la mitad de la película.
Lo anterior es consecuencia de lugares comunes mezclados con arbitrariedades. Con tal de que la cosa funcione, se meten a presión ciertos pasajes que parecen estar absolutamente descolgados del contexto, debilitando inevitablemente el verosímil. Lo inquietante nunca termina de asentarse, y el miedo, en lugar de crecer, se diluye en una sucesión de recursos previsibles. En tiempos en que el género parece exigir una renovación urgente, la película de Perkins se limita a repetir fórmulas sin el pulso ni la convicción necesarios para volverlas verdaderamente perturbadoras.
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