Título original: Cold storage // Origen: Francia / EE.UU. // Dirección: Jonny Campbell // Guión: David Koepp, basado en su propia novela // Intérpretes: Joe Keery, Georgina Campbell, Liam Neeson, Lesley Manville, Sosie Bacon, Andrew Heffernan, Andrew Brooke, Rob Collins, Darrell D´Silva, Clare Holman, Valentina Popkova, Vanessa Redgrave, Richard Brake // Fotografía: Tony Slater Ling // Edición: Billy Sneddon // Música: Mathieu Lamboley // Duración: 109 minutos // Año: 2026
7 puntos
LA MIXTURA GENÉRICA CORRECTA
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
La verdadera estrella principal de Alerta extinción -traducción bastante perezosa de Cold storage, que significa “Almacenamiento en frío”- no es ese héroe de acción eterno llamado Liam Neeson. Tampoco los jóvenes Joe Keery y Georgina Campbell. Menos aún su director, el casi ignoto Jonny Campbell. Es su guionista, David Koepp, un tipo con una extensa trayectoria, que incluye hitos como La muerte le sienta bien, Jurassic Park, Carlito´s way y Misión: Imposible, y que acá adapta su propia novela, permitiéndose entregar un film chiquito, sin grandes ambiciones, pero muy divertido, que recupera una tradición de la ciencia ficción de los ochenta que hoy está relegada y casi olvidada.
El conflicto esencial de Alerta extinción es bastante simple y a la vez disparatado: un hongo extraterrestre y parasitario alojado en una instalación gubernamental amenaza con salir al exterior y de ahí esparcirse al mundo entero. Las particularidades son, por un lado, que esta instalación había sido vendida y que quedó básicamente enterrada bajo una tienda de auto-almacenamiento, que durante la noche queda a cargo de dos jóvenes, Teacake (Keery) y Naomi (Campbell). Por otro, que mientras los dos primeros deben lidiar con una situación que claramente los supera, un ex agente gubernamental llamado Quinn (Neeson, por supuesto), que años antes pudo ver las consecuencias del avance de este hongo en un pueblito australiano, trata de llegar a tiempo para acabar con el problema de una vez por todas, incluso a pesar de que las autoridades militares se hacen las distraídas y no quieren saber nada con el asunto.
Si bien Koepp no está tan acostumbrado a trabajar en el terreno de la comedia -y cuando lo había hecho, no le había ido tan bien, como cuando escribió y dirigió Mortdecai: el artista del engaño-, acá se permite, gracias a un relato que mayormente transcurre en un solo lugar, explorar distintas variantes de lo insólito, lo irónico y asqueroso. Principalmente a través de las vicisitudes que atraviesan Teacake y Naomi, dos héroes involuntarios conducidos inicialmente por la curiosidad, luego por el miedo y finalmente por la consciencia de que no les queda otra que hacerse cargo de un lío enorme. Y si bien el recorrido que emprende Quinn, además de sus modos profesionales, transmiten algo más de seriedad, hay también un par de situaciones con las que se encuentra que son entre ocurrentes y delirantes. Campbell, el director, hay que decirlo, sabe llevar adelante esta variedad de tonos y el montaje entre los dos espacios narrativos con fluidez y solidez, sin abandonar jamás las atmósferas juguetonas, pero tampoco la tensión cuando corresponde.
Aunque claro, para este tipo de combinaciones genéricas, que pueden pasar de lo terrorífico a lo cómico en una misma escena, es fundamental que las interpretaciones tengan un balance adecuado. Y lo cierto es que todos están perfectos en lo suyo: no solo Keery, Campbell y Neeson, sino también Lesley Manville como la compañera de andanzas de Quinn; Richard Brake como un alto mando militar completamente irresponsable; y hasta Vanessa Redgrave, en una breve -y algo redundante- aparición como una anciana sin mucha consciencia de lo que está pasando. Esa virtud adicional está dada, en parte, porque Alerta extinción se toma en serio el trabajo de divertir al espectador. En eso, es realmente una película necesaria.
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