–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Hay un defecto que ya aparecía en el Volumen 1 de esta quinta y última temporada de Stranger Things, y que en este segundo volumen (compuesto por tres episodios) se profundiza, que es la redundancia explicativa. No nos referimos tanto a esas explicaciones sobre los descubrimientos acerca del Upside Down o los orígenes, motivaciones y planes de Vecna, sino a las que corresponden a los sentimientos y relaciones entre los personajes. A los Hermanos Duffer les costó, indudablemente, resolver los dilemas afectivos de los personajes por fuera de la oralidad, con varias secuencias expositivas en las que todo se remarcó tanto que terminó llevando al resultado opuesto al buscado. Es decir, lo que se pensó para conmover, en cambio nos dejó un poco fríos, por más que estamos frente a personajes a los que sentimos que conocemos de toda la vida. Eso se sintió particularmente en la escena donde Will (Noah Schnapp) sale finalmente del clóset frente a su familia y amigos, y que cumplió con todos los parámetros de la corrección política -con todos los seres queridos aceptando sin inconvenientes su homosexualidad-, de la mano de una puesta en escena donde todo lució demasiado calculado y explicitado. Algo parecido sucedió con las tensiones entre Dustin (Gaten Matarazzo) y Steve (Joe Keery), y Nancy (Natalia Dyer) y Jonathan (Charlie Heaton), aunque es cierto que se consiguieron resolver a la par de la acción, en momentos donde el peligro llevó al desahogo y la interpelación mutua. Algo superior fue toda la subtrama correspondiente a la pareja conformada por Max (Sadie Sink) y Lucas (Caleb McLaughlin), aunque haya necesitado de una especie de reescritura de lo acontecido en la cuarta temporada. Quizás el mejor recorrido se lo haya llevado Holly Wheeler (Nell Fisher), prácticamente un nuevo personaje, que en su sociedad con Max y su lucha contra Vecna encontró quizás los pasajes más sólidos de estos capítulos. En parte porque lo suyo fue casi siempre puro movimiento y solo sobre el final necesitó de un diálogo que igual logró impactar por todo lo que había sucedido previamente. Todos estos altibajos adquirieron mayor relevancia porque, al fin y al cabo, por más que se acumularon los giros que revelaron más información sobre la naturaleza del Upside Down y Vecna, el Volumen 2 estuvo esencialmente dedicado a acomodar la mayoría de las historias personales. Es más, sus tres episodios -de los cuales el segundo (y sexto de la temporada), titulado Escape from Camazotz, es el más sólido y parejo- pueden percibirse casi como de transición, a tal punto que incluso colocó a la antagonista interpretada por Linda Hamilton en un lugar casi decorativo. Es en el capítulo final, llamado The Rightside Up, donde se resolverá uno de los enigmas más acuciantes, que es la supervivencia o no de Eleven, quizás la gran protagonista de la serie, pero que en esta segunda parte quedó un poco relegada. Y donde se espera que los Duffer abracen una estructura ya más emparentada con lo cinematográfico y que le brinde el marco apropiado a una batalla final que promete ser cruenta. Ojalá que ese cierre pueda también corregir los defectos de esta quinta temporada de Stranger things, que mantuvo su piso habitual, pero que estuvo lejos de las alturas a las que consiguió llegar en la cuarta temporada.
-El Volumen 2 de la quinta temporada de Stranger things está disponible en Netflix. El Final se estrena el 31 de diciembre.
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