Por Mex Faliero
Brad Ingelsby es un guionista bastante interesante y uno de los autores mimados de la televisión norteamericana actual. En HBO estrenó anteriormente la exitosa Mare of Easttown y este año Task. También este año, pero por AppleTV, se vio la película Echo Valley. Si mencionamos estas tres producciones (hay más en el imaginario de Ingelsby) es porque podemos trazar entre ellas una suerte de eje temático que nos permite vislumbrar una mirada sobre algunos temas que le interesan al autor. Y no sólo temas, además cuestiones genéricas que le atraen, como el policial boscoso, de ciudades pequeñas e infiernos grandes, donde la naturaleza es un personaje más. Ahí podemos encontrar uno de los problemas de algunas historias del autor: si la estructura es de policial, le interesan más los dilemas humanos por encima de los recursos genéricos, lo que hace que muchas veces aquello que nos convoca la atención (la trama criminal) se resuelva un poco a los apurones y termine siendo irrelevante. Es lo que sucede por momentos en Task, relato dividido en dos a partir de la presencia de Tom Brandis (Mark Ruffalo) y Robbie Prendergrast (Tom Pelphrey). El primero es un agente del FBI alejado de la acción y dedicado al trabajo de oficina; el segundo, un recolector de residuos con ambiciones criminales pequeñas. Los dos traumados, los dos con problemas familiares, los dos bastante rotos. Obviamente, ambas tramas (que en el primer gran episodio avanzan en modo fragmentado) terminarán tocándose en algún punto. Como en Mare of Easttown, los primeros episodios crecen al fragor de la trama policial, que interesa y está narrada con solidez. Pero, también como en Mare of Easttown, a medida que avanza la historia entendemos que lo policial será una excusa para lo que importa, que son unas historias de padres e hijos, de tíos y sobrinos, de hombres que perdieron la fe y buscan recuperarla de la manera que les sale y pueden. Que Brandis tenga un pasado como cura no es nada inocente. Ingelsby deposita en ese personaje, que es como una versión terrenal del cura que interpretaba Mel Gibson en Señales, el mayor peso dramático del relato. Y, sabemos, porque el personaje lo demuestra y porque Ruffalo (que está perfecto) es un gran intérprete, que lo policial se resolverá mucho antes que sus dilemas existenciales con un hijo con problemas psiquiátricos, el alcoholismo, dos hijas con una relación tensa y una viudez que no termina de asimilar. Algunas resoluciones se apresuran demasiado (incluso un capítulo antes de terminar) y sólo comparar la precisión del tiroteo del primer episodio con el del último, para comprobar que el interés está corrido de lugar hacia el desenlace. El final no termina de ser tan anticlimático como el de Mare of Easttown, pero tampoco está a la altura de lo que en la previa sugería la serie. Task brilla sobre todo gracias a un elenco muy sólido, por lo demás otra marca en el orillo de la obra de Ingelsby.
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