Título original: Train Dreams // Origen: EE.UU. // Dirección:
Clint Bentley // Guión: Clint Bentley, Greg Kwedar, sobre la novela de Denis Johnson // Intérpretes: Joel Edgerton, Clifton Collins Jr., Felicity Jones, Alfred Hsing, John Patrick Lowrie, Rob Price, Paul Schneider, William H. Macy, Nathaniel Arcand, John Diehl, Beau Charles // Fotografía: Adolpho Veloso // Montaje: Parker Laramie // Música: Bryce Dessner // Duración: 102 minutos // Año: 2025 //
8 puntos
COMO UN CUENTO
Por Mex Faliero
La voz en off de Will Patton nos sumerge inmediatamente en un clima onírico. Lejos de ser una voz en off que connote lo que las imágenes ya están mostrando, aquí no hay redundancia: es una voz que nos invita a acompañarlo en un viaje de décadas que tienen como centro la vida de Robert Grainer, un jornalero que trabaja como leñador en el Oeste norteamericano a principios del Siglo XX. Pero ese relato oral tiene, además, otra intención: darle un carácter de cuento, que es básicamente el tono elegido por el director Clint Bentley para adaptar la novela de Denis Johnson. Un cuento, una historia, la de un tipo común; pero es a la vez una historia extraordinaria como son todas las vidas comunes. Sueño de trenes es, además, uno de esos milagros que cada tanto suceden en la plataforma Netflix.
Con absoluta personalidad, con encuadres que potencian el carácter pictórico de cada plano y con un trabajo sobre el sonido que aprehende la naturaleza circundante a los personajes, Sueño de trenes es básicamente la historia de Robert, de sus días como jornalero, de sus penurias personales y familiares, de los éxodos del hogar construidos como enormes elipsis que reformulan una y otra vez su realidad. Porque en cada regreso al hogar, la vida va cambiando. Lo que vemos es lo que ve Robert, y los espacios que no son habitados por él nos son negados. Sueño de trenes sabe de las alegrías y las tristezas de la vida, y las comunica con elegancia, sin caer en golpes de efecto y shock, ni tampoco en la moraleja con frases pegadizas. A Clint Bentley le pasa por el costado mucho del efectismo del cine contemporáneo, trabajo que se agradece si tenemos en cuenta algunos componentes riesgosos de la película que eran una invitación a las verdades de Perogrullo.
En este contexto, la actuación de Joel Edgerton es perfecta. Es el intérprete con la mirada bucólica que el relato necesitaba. Es su presencia también la que se impone en cada encuadre, como espectador de las situaciones triviales -aunque maravillosas- que lo rodean, como toda esa subtrama que involucra al personaje de William H. Macy, un gran narrador de historias. En esa sucesión de historias, Sueño de trenes va construyendo la gran Historia de fondo, que es un poco la del nacimiento de una nación. Bellísima visualmente, poética en el buen sentido, Sueño de trenes es uno de los grandes films norteamericanos del 2025.
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