Título original: The Running Man // Origen: EE.UU. / Reino Unido // Dirección: Edgar Wright // Guión: Edgar Wright, Michael Bacall, basado en la novela de Stephen King // Intérpretes: Glen Powell, Josh Brolin, Colman Domingo, Lee Pace, Sean Hayes, Jayme Lawson, David Zayas, Karl Glusman, Katy O´Brian, Martin Herlihy, William H. Macy, Michael Cera, Emilia Jones // Fotografía: Chung-hoon Chung // Edición: Paul Machliss // Música: Steven Price // Duración: 133 minutos // Año: 2025
4 puntos
DISTOPÍA AVEJENTADA
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Quería mucho que me gustara El sobreviviente, porque Edgar Wright es un realizador al que le tengo mucho cariño, a partir de sus trabajos en películas como Baby, el aprendiz del crimen, Scott Pilgrim vs. los ex de la chica de sus sueños y Arma fatal. Más aún porque él mismo había manifestado que Carrera contra la muerte (como así se conoció en el momento de su estreno en 1987) era el film que más quería rehacer. Sin embargo, esta nueva adaptación de la novela El fugitivo, escrita por Stephen King con el seudónimo de Richard Bachman, casi nunca encuentra el tono y la consistencia requeridos. Y, lo peor, exhibe un discurso ya repetido, incluso fuera de época, que le quita tanto originalidad como impacto.
Quizás el problema de origen esté en el propio material que se adapta: el libro de King tenía un planteo y desarrollo de su mundo distópico bastante sólido, aunque se caía bastante hacia el final, pero su principal debilidad radica en que es un producto muy de su tiempo, cuyos temas, imaginarios y hasta herramientas metafóricas no solo ya han sido muy transitadas, sino que hasta han quedado un poco pasados de moda. Quizás por eso ya suena un poco vieja desde el vamos la historia de Ben Richards (Glen Powell), un padre de familia que, sin poder darle el sustento necesario a su esposa e hija (que está enferma), decide inscribirse en un letal programa de concursos donde los participantes son perseguidos tanto por cazadores profesionales como por cualquier individuo que esté dispuesto a denunciarlos o cazarlos por su cuenta. Y más aún el contexto totalitario, con un gobierno que ha pasado a estar en manos y ejercido por una cadena de televisión que está en todos lados y en todo momento, vigilando y controlando a una sociedad alienada gracias al poder de las imágenes.
Wright pareciera no ser del todo consciente de que, desde los ochenta hasta el presente, el reality se ha convertido no solo en un género televisivo, sino también cinematográfico, y que ha ido muchas veces de la mano de la distopía -ahí tenemos, por caso, una saga como la de Los Juegos del Hambre-; y que la televisión ha dejado de ser la principal caja de resonancia mediática para pasar a ser relegada por las redes sociales como agentes de producción y reproducción de discursos. O lo es solo a medias: por eso el film establece puntos de contacto con la adaptación protagonizada por Arnold Schwarzenegger en algunos pasajes donde se permite tonalidades paródicas mientras se planta dentro del espectro del cine de acción; mientras que en otros quiere retomar las alegorías sociopolíticas que formaban parte del texto de King. Sin embargo, en ninguna de las dos vías estéticas termina de plantarse con firmeza, porque las secuencias de acción son bastante convencionales, con la parodia del consumo de la violencia se muerde la cola y todo lo que tiene para decir sobre las luchas de clases, la manipulación mediática, las construcciones ficcionales y la opresión gubernamental no pasa de lo trillado.
Hay, además, fallas narrativas y de puesta en escena que son llamativas, y que incluso nos hacen dudar sobre cuánto estuvo Wright involucrado en el proyecto o si perdió la magia que tenía como realizador. Por caso, todo lo que pasa con el conductor televisivo interpretado por Colman Domingo -desde su relato de las luchas y tiroteos, que redundan en lo que vemos, hasta un giro sobre el final que parece exculparlo de todas sus acciones previas- es entre torpe y arbitrario; mientras que las vueltas de tuerca en los minutos finales quieren mostrarse astutas, pero en cambio se revelan como inverosímiles. En el medio, los talentos de figuras como Powell, Domingo, Josh Brolin -que interpreta a un villano que daba para mucho más-, Lee Pace, William H. Macy, Emilia Jones y Michael Cera son completamente desperdiciados. Duele decirlo, pero El sobreviviente no solo es la peor película de Wright, sino también la más lavada e impersonal.
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