Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Derek Haas es cocreador del llamado “One Chicago”, uno de los universos televisivos más exitosos de la actualidad, conformado por Chicago Fire, Chicago P.D. y Chicago Med (también estuvo Chicago Justice, pero fue cancelada luego de una sola temporada), series que, más allá sus tintes telenovelescos, no dejan de ser sobre profesionales y el profesionalismo, pautadas por “el caso de la semana”. Es decir, los llamados procedurals, de los que la televisión norteamericana ha hecho un subgénero consolidado y con reglas propias. Cuenta regresiva representa para Haas -y quizás para parte de la producción televisiva- un intento de evolución, a partir de cómo procura combinar elementos de esos procedurals con una historia más extensa y trabajada a lo largo de muchos capítulos. El vehículo para ese experimento es relativamente simple: una unidad compuesta por agentes de diversas fuerzas de seguridad (la Policía de Los Ángeles, el FBI, la DEA) debe emprender la búsqueda del asesino de un oficial del Departamento de Seguridad, aunque lo que terminan descubriendo es una conspiración con ramificaciones de carácter terrorista. A partir de ahí, se desencadena una carrera contra el tiempo, de profesionales contra profesionales -con ambas partes convencidas de lo que hacen y por qué-, que va a la par de los dramas personales. Es posiblemente esto último la parte más floja de Cuenta regresiva, porque todo se siente entre forzado y subrayado: por ejemplo, toda la subtrama de Mark (Jensen Ackles) y su cáncer, que parece inserto para darle más profundidad al personaje y su interferencia en su desempeño laboral termina rozando lo inverosímil. Hablando de verosimilitud, la trama central tampoco puede escapar a cierta gestualidad exacerbada, en la que el grupo de protagonistas se la pasa recalcando, casi en cada secuencia, que son gente ruda, dedicada, seria, coherente y un largo etcétera. Por momentos, da la impresión de estar viendo una serie que quiere dejar en claro su filiación con las narraciones de tipos como William Friedkin, Michael Mann y, más recientemente, Taylor Sheridan, pero que nunca lo hace con la naturalidad suficiente. Si la credibilidad es clave para cualquier género, pero más en este tipo de thrillers de acción, Cuenta regresiva la alcanza solo de a ratos, en gran medida porque tanto sus personajes como el relato que protagonizan rara vez consiguen escapar a los lugares comunes esperables en lo que refiere a los dilemas morales, los cruces románticos y los problemas afectivos. Haas parece ser consciente de esto, de que lo que cuenta ya se contó como él lo hace miles de veces, y por eso aplica un giro particular hacia el décimo episodio, donde cierra el conflicto central planteado inicialmente, para abrir otro, totalmente distinto, que se da luego de un salto temporal significativo. Y que hacia el último capítulo de esta primera temporada queda abierto, con la clara intención de que el espectador ansíe ver cómo continúa en una eventual segunda entrega. Habrá que ver si se confirma la renovación para la serie, pero lo cierto es que esa vuelta de tuerca es menos innovadora de lo que pretende ser: ahí es donde vuelve a aparecer lo forzado y remarcado, la búsqueda de mostrarse astuto cuando en verdad lo que se presenta no es tan sorprendente. Cuenta regresiva es una serie fácil de ver, pero ciertamente discreta, a la que le faltan ajustar bastantes piezas.
-Los trece episodios de la primera temporada de Cuenta regresiva están disponibles en Prime Video. Todavía no se confirmó una segunda entrega.
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