Título original: Idem
Origen: EE.UU.
Dirección: David G. Derrick Jr., Jason Hand, Dana Ledoux Miller
Guión: Jared Bush, Dana Ledoux Miller, Bek Smith
Voces originales: Auli’i Cravalho, Dwayne Johnson, Hualalai Chung, Rose Matafeo, David Fane, Awhimai Fraser, Khaleesi Lambert-Tsuda, Temuera Morrison, Nicole Scherzinger, Rachel House, Gerald Faitala Ramsey, Alan Tudyk, Jemaine Clement
Montaje: Michael Louis Hill, Jeremy Milton
Dirección de arte: Daniel Arriaga
Música: Mark Mancina
Duración: 100 minutos
Año: 2024
5 puntos
UNA AVENTURA CONGELADA
Por Mex Faliero
En 2016 Moana (había olvidado el subtítulo Un mar de aventuras, y Frozen era Una aventura congelada) representó una buena sorpresa en el horizonte de producción de Disney: una película que utilizaba todos los lugares comunes de los relatos sobre princesas de la compañía, los reversionaba sobre cierto folklore de la zona de Oceanía, construía una heroína interesante, aplicaba un discurso medioambiental sin caer en subrayados, tenía grandísimas canciones y un personaje imposible de domesticar como el Maui al que Dwayne Johnson le daba la voz y la personalidad, un personaje que hacía recordar a películas más arrebatadas de la empresa como Hércules (incluso con su grado de autoconciencia) o Las locuras del emperador. Seguramente que la presencia de Ron Clements y John Musker en la dirección tenía mucho que ver para el éxito de la empresa. Lo que estaba claro era que se trataba de una aventura individual, única e intransferible. Es decir, no parecía haber mucho más para contar. Por lo tanto esta segunda parte de Moana surge como comprobación empírica de nuestros prejuicios: efectivamente, no había nada más para contar.
Ocho años después Disney retoma estos personajes: Moana es ya una mujer poderosa en contacto con el océano y total dominio de sus poderes; mientras que Maui… es Maui, es decir, un héroe un poco atolondrado aunque de buen corazón. Moana 2, ahora dirigida por David G. Derrick Jr., Jason Hand y Dana Ledoux Miller, vuelve a trabajar sobre algunas tradiciones, rituales, leyendas y mitos, y le adosa un imponente diseño visual, donde todo lo que habíamos visto en la primera entrega parece apenas un borrador. Y si bien esta es una metáfora, lo del borrador es bien cierto cuando pensamos el guión de la película, una sucesión de situaciones sin mayor encanto, que fuerza la unión de dos subtramas para reencontrar a los personajes y ponerlos en el mar nuevamente. Pero hay dos inconvenientes en esta película: primero, que le lleva media hora presentar personajes y conflictos y tirarse a la aventura; segundo, que en el viaje suma personajes de reparto como para aumentar conflictos o elementos narrativos, aunque nada de lo que pasa resulta interesante. Moana 2 es tediosa desde el comienzo, no hay siquiera un atisbo de interés que nos permita vislumbrar que algo puede modificarse en el camino. Una aventura precocida.
No siempre se observa tan deliberadamente la intención de una secuela por ser un calco de la primera. Empezando por cosas que están básicamente porque tienen que estar (los cocomoros, las canciones, las mascotas) pero sin el suficiente desarrollo como para que conecten con el espectador. Es como una película en piloto automático consciente de su lugar en la cinta de ensamblaje del producto animado de la semana. Los personajes repiten sus chistes, las canciones se parecen y a la vez no se parecen a las de la original, los conflictos se suceden sin que terminemos en entender qué hacen los personajes o cómo resuelven lo que tienen que resolver y se construye una villana pero que al final no es villana, porque en estos tiempos no puede haber villanos y, sobre todo, villanas, porque parece que Disney convenció a todo el mundo de ser bueno y correcto. Moana 2 es una película tan calculada y tan preocupada en parecerse miméticamente a la primera entrega, que en esa preocupación se olvidaron de hacer una película. Y uno se queda recordando que ya son demasiados años sin una película de Disney-Disney que sea realmente estimulante y reflexiona sobre que algo debe querer decir (algo no muy positivo, seguro) acerca de la industria del entretenimiento y la mayor usina de sueños del cine norteamericano.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:


