Por Patricio Beltrami
NdR: este artículo contiene spoilers.
A su tiempo, Mortal Kombat avanza en varios frentes con sus múltiples producciones. Lógicamente, el fuerte de la marca siempre serán los videojuegos. De hecho, en 2023 ha reiniciado su extensa narrativa con el lanzamiento de Mortal Kombat 1. En materia de cine en acción real, Warner Bros. avanza en la producción de Mortal Kombat II, que ya cuenta con un lugar asegurado para el calendario de estrenos de 2025. Al mismo tiempo, desde el 2020 el estudio ha lanzado una película animada por año. Se trata de historias independientes que se alimentan de la mitología de la franquicia e, incluso, que han llegado a extender los horizontes narrativos. Si bien los resultados habían sido entre correctos y discretos, la última entrega alcanzó su punto más bajo al combinar al más insoportable Johnny Cage y lo peor de los ochenta.
Mortal Kombat Legends: Demonios y Ángeles trascurre durante el fervor de la década de 1980 en la meca del cine estadounidense: Los Ángeles. Por entonces, Johnny Cage (personaje creado a imagen y semejanza de Jean-Claude Van Damme) estaba a punto de consolidarse como una estrella de Hollywood: encabezaría una película junto a Jennifer Grey (aporta la voz en esta producción), la figura femenina del momento. Sin embargo, la actriz desaparece súbitamente y, desesperado por aprovechar sus quince minutos de gloria, Cage comienza una búsqueda frenética que lo llevará a enfrentarse con monstruos, demonios y grandes amenazas provenientes de otros reinos.
Más allá de esta premisa inédita, poco y nada funciona en la aventura. Desde el inicio, la odisea de Cage cae en todos los lugares comunes que debía afrontar y atravesar una estrella en ascenso en el Hollywood de los ochenta. De esta manera, no sólo esa primera media hora se hace demasiado previsible, sino que el protagónico de Johnny Cage provoca que el ambiente sea insoportable. Extremadamente canchero y todo el tiempo en pose, la caracterización del actor carece de matices para generar algún tipo de empatía en el espectador. Excepto una suerte de redención a las apuradas en el último acto, Cage sólo se motoriza a través de sus ansias de fama y sus deseos sexuales. Estrellato y mujeres, y a la pasada un flashback para justificar sus destrezas en artes marciales y darle, en vano, alguna profundidad psicológica al personaje.
A la mitad de Mortal Kombat Legends: Demonios y Ángeles lo sobrenatural se apodera decididamente de la historia, con algunas revelaciones tan disparatadas como coherentes para el extraño universo de Mortal Kombat. En ese entonces, la acción también le ha ganado terreno a lo discursivo y, aunque Johnny Cage nunca deja de ser insoportable, su camino del héroe está correctamente edificado. Igualmente, la película termina siendo apenas discreta y no mucho más. Desde los autores se notó que su principal intención fue la de retratar una época sobreexplotada a partir de la acumulación de lugares comunes y un humor canchero que resulta irritante desde la primera escena. Afortunadamente, la lógica de la franquicia implica que estas aventuras de Johnny Cage en solitario no tendrán continuidad a futuro.
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