Título original: Idem
Origen: Argentina
Dirección: Juan Agustin Flores
Guión: Juan Agustin Flores, Ezequiel Epifanio, Leonardo Azamor
Intérpretes: Andrés Ciavaglia, Moro Anghileri, Jorge Sesan, Carlos Portaluppi, Merlina Molina Castaño
Fotografía: Mariano Laguzzi
Montaje: Ignacio Guala
Música: Gustavo Pomeranec, Pablo Torres
Duración: 75 minutos
Año: 2023
6 puntos
DE NUEVO EL CAMPO ARGENTINO
Por Franco Denápole
En Las fieras, un joven viaja de Buenos Aires a su pueblo natal en la Patagonia para cuidar a su padre enfermo. Allí es confrontado por dos empleados que reclaman parte de la herencia. Sobre el drama que nace de esta situación trabaja el director Juan Agustín Flores, retomando perspectivas y problemáticas familiares al cine argentino: inicialmente, los conflictos socioeconómicos de clase, pero por detrás, y tal vez más importante, la oposición ciudad-campo, que se proyecta a otra fundamental, la de civilización y barbarie.
Pareciera que el cine argentino lleva la marca de esta disputa que determina el nacimiento y la historia de la nación. En efecto, es difícil que el ideologema sarmientino no reaparezca al dirigir la cámara hacia el interior del país. Se trata de una particular representación del espacio que regresa una y otra vez en diferentes configuraciones. Vale la pena rescatar algunos casos de películas recientes en las que los directores abordan, consciente o inconscientemente, esta cuestión: La barbarie de Andrew Sala, El movimiento de Benjamín Naishtat, El monte de Sebastián Caulier, El campo luminoso de Cristian Pauls, Fantasma vuelve al pueblo de Augusto Gonzales Polo, Lleno de ruido y dolor de Nacho Aguirre, sólo por mencionar algunas.
Flores se vale de este marco para dar cuerpo a lo que realmente le interesa: instalar progresivamente un clima asfixiante, ir desarrollando de a poco un conflicto, un efecto de suspenso, y esto lo hace correctamente. Se toma su tiempo, narra sin apuros, caracteriza sutilmente a sus personajes, a los cuáles mantiene celosamente dentro del reino del realismo. Se nota acá más que nunca su vocación de hacer cine social. Llegamos al meollo del asunto, porque ese es el equilibrio que la película pone en juego: entre el respeto de un verosímil estricto y la aventura hacia el cine de género. Este dilema es el que determina la toma de decisiones del largometraje, el cual elige contener su historia en el dominio de lo objetivo, y pierde, no cabe duda, intensidad en la resolución. El final, el payoff para tanto setup, no logra estar a la altura.
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